DUDAS. Comentario al Tercer Domingo de Adviento. Mons. Francisco Cerro. Obispo de Coria-Cáceres.)

DUDAS

(Tercer Domingo de Adviento)

Vuelve la figura colosal de Juan Bautista. Esta vez está en la cárcel. Le surgen dudas, por otra parte normal. Cuando entró en la Iglesia Católica Chesterton, dijo con mucha sabiduría: al entrar en la Iglesia me quité el sombrero, pero nunca la cabeza para pensar. ¿Cuáles son las dudas de Juan en la cárcel? ¿Dónde están sus grandes interrogantes?

Al estar encarcelado él ve que pasa el tiempo y no es liberado. Estaba convencido de que cuando viniera el Mesías, los signos más esperados y más deseados es que salten los cepos injustos y que sean liberados los que sufren por la verdad, los que están encarcelados por fidelidad al Señor de la Vida.

Es curioso que Jesús le diga a Juan que se están cumpliendo todos los signos mesiánicos para tranquilizarle: “los ciegos ven, los inválidos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan y a los pobres se les anuncia el Evangelio”, pero no habla nada de liberación de los presos, que era la situación existencial de Juan. Parece como que a él le falla el Mesías porque sus expectativas no son cumplidas.

La clave está en que aquellos que hemos conocido el Amor de Cristo nunca debemos desconfiar de su Él, aunque se haga esperar y, a veces, parezca que no se cumplen sus planes o que no es puntual a la cita, por eso apostilla Jesús: ¡Dichoso el que no se escandaliza de mí!

La grandeza de Juan está en la humildad profunda que le lleva a desaparecer, aún en sus propios intereses personales, para dar paso al Dios que viene y que sólo podemos esperarlo y acogerlo en la fe, en la sorpresa, en la novedad y en el asombro. Somos contemplativos porque sabemos que de quien nos hemos fiado siempre lleva a buen término la obra que empezó en nosotros.

Las dudas a veces son inevitables en el camino del seguimiento de Cristo. La duda es volver, una y otra vez, al amor primero, a la certeza de saber que el Amor de Dios siempre se sale con las suyas. A veces, parece que Dios calla y nos asusta tanto silencio de Dios, pero si, como decía el Hermano Rafael, “sabemos esperar”, entonces nuestra vida se transforma y las dudas se disipan como la niebla.

Dudas

+Francisco Cerro Chaves

Obispo de Coria-Cáceres

Lectio divina III ADVIENTO -A- Mt 11,2-11

Lectio divina

Domingo III Adviento. Ciclo A

Mt. 11. 2-11

11 Diciembre 2016

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Escúchanos, Señor.

Nuestra oración es el grito de los pobres desamparados,

de los refugiados sin refugio,

de los que han caído en las trampas de la violencia,

en la espiral de las venganzas, en la angustia de la muerte.

Te pedimos perdón,

porque somos de algún modo responsables

de tanto sufrimiento por nuestra dejación e indiferencia,

por todos nuestros egoísmos.
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Diálogos intrauterinos. Jesús Sanz Montes. Arzobispo Oviedo.

Diálogos intrauterinos

    Estamos inmersos en toda una red que nos captura tantas cosas: el tiempo, la atención, los intereses. A diario recibimos una catarata de mensajes, memes, whatsapps, sms, facebook, twitter, mails… y estamos rodeados por todo un sistema que nos sigue, nos persigue y nos impone un modo de vivir y relacionarnos del que no siempre es posible escapar, ni tampoco siempre nos hace bien. Pero esto no significa que estas herramientas de comunicación sean malas en sí, todo lo contrario. Depende cómo las usemos, para qué las usamos y qué es lo que realmente nos aporta o lo que con ellas aportamos. Hace unos días yo recibí un correo electrónico de alguien conocido y apreciado. Me mandaba algo que “había pescado” en la red. Y lo quiso compartir conmigo. Me pareció tan bello, tan simpático y tan inteligente, que lo quiero también yo compartir. Se trata del diálogo de dos bebés gemelos que esperan en el seno de su mamá el día del nacimiento. Ellos hablan de ese día alumbrador, pero su ingenioso debate es el mismo debate que nos hacemos sobre Dios o la eternidad. Helo aquí:
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PREPARAD (Segundo Domingo de Adviento)

PREPARAD

(Segundo Domingo de Adviento)

El centro del Adviento, de la Navidad, de la Pascua, es Cristo. Sin embargo, la venida del Señor es siempre preparada. Son los testigos, hombres y mujeres, que en la noche de la historia se preparan para el que siempre está viniendo a nuestra vida. Sólo hay que estar preparados.

Juan, es uno de los protagonistas más vivo del Adviento. Junto a él todos los profetas que le esperaron y sobre todo, como dice el prefacio de Adviento, María que “le esperó con inefable amor de Madre”.
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