2019. Cristo Resucitado renueva nuestra iglesia diocesana

Cristo Resucitado renueva nuestra iglesia diocesana

 

Nuestra Iglesia de Cádiz y Ceuta sigue dando muestra de que está viva, se renueva mediante los sacramentos y fortalece su fe.

Una vez más quedamos sobrecogidos por la inmensa grandeza de Dios que sigue derramando su gracia a todos; y nos llama a descubrirlo como Padre, mediante su Hijo Jesucristo, a través de su Espíritu Santo que actúa en todos nosotros.

En la vigilia Pascual, celebrada en la Santa y Apostólica Iglesia Catedral de Cádiz, acompañados por comunidades del Camino Neocatecumenal de la parroquia de San Vicente de Paul, de Cádiz y feligreses, ha tenido un momento singular  el bautismo de Francisco, Michel, Carolina y Aziza, que junto a María, ya bautizados, han recibido la Confirmación. El momento culmen de la Iniciación Cristiana, ha venido con la participación en la Eucaristía los cinco adultos bautizados.
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2019. RITO ELECCIÓN, UNCIÓN DE LOS CATECÚMENOS

 

En la parroquia de San José de Extramuros de Cádiz, en la mañana del sábado han tenido lugar los ritos previos al Bautismo: La elección, entrega del Credo y Padre Nuestro, Unción con el Santo Oleo de los catecúmenos… por el Obispo Don Rafael Zornoza.

Una celebración cargada de emotividad y profundidad religiosa junto a su párroco, padre Alfonso Gutiérrez, los sacerdotes padre José Díaz, padre Diego Ramírez, diácono Manuel López y comunidad parroquial, que han arropado y acompañado los catecúmenos Francisco, Michel, Carolina y Aziza.
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Lectio divina Domingo XVI. -C- Lucas 11,1-13

Lectio divina

Domingo XVII T. O. Ciclo C

Lc. 11. 1-13

28 Julio 2019

Quisiera Señor, vivir para ti,

ser tuya y adentrarme en tu misterio;

pero dada mi fragilidad y caducidad

me hago menesterosa de ti,

pido, imploro y acojo

el don que cada día me regalas

porque así tú lo quieres.

No es posible Señor hablarte

sin mirar a los demás.

“Es preciso que El Reine”

y tu Reino pasa por el corazón

y crece como el granito de mostaza.

Enséñame Señor, a desbrozar

las malas hierbas de las buenas,

para que tu Reino crezca

porque en esa medida estaré haciendo

tu voluntad y tu nombre será santificado.

TEXTO BÍBLICO Lc. 11. 1-13

    Una vez que estaba Jesús orando en cierto lugar, cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: «Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos».

    Él les dijo: «Cuando oréis, decid: “Padre, santificado sea tu nombre, venga tu reino, danos cada día nuestro pan cotidiano, perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe, y no nos dejes caer en tentación”».

    Y les dijo: «Suponed que alguno de vosotros tiene un amigo, y viene durante la medianoche y le dice: “Amigo, préstame tres panes, pues uno de mis amigos ha venido de viaje y no tengo nada que ofrecerle”; y, desde dentro, aquel le responde:

    “No me molestes; la puerta ya está cerrada; mis niños y yo estamos acostados; no puedo levantarme para dártelos”; os digo que, si no se levanta y se los da por ser amigo suyo, al menos por su importunidad se levantará y le dará cuanto necesite.

    Pues yo os digo a vosotros: Pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá; porque todo el que pide recibe, y el que busca halla, y al que llama se le abre.

    ¿Qué padre entre vosotros, si su hijo le pide un pez, le dará una serpiente en lugar del pez? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión? Si vosotros, pues, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¿cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que se lo piden?».

Aquella vez, Jesús arrancó de un discípulo ese deseo: “enséñanos a orar”. Es la seducción de los Ojos del Señor que se abrían al sol y al calor del Padre. Y como en toda vivencia amorosa, también el Rostro humano de Jesús volvía encendido y asemejado al del Rostro de su Padre: “los ojos deseados que tengo en mis entrañas dibujados”.

    Esto se refleja en el Padrenuestro desde la invocación inicial: Padre, que tiene ese tono cariñoso y confiado propio de los niños ante sus progenitores. Dos peticiones referidas a este Padre: que su Nombre sea santificado, respetado, tomado en serio, reconocido; y que venga su Reino, su proyecto de amor y gracia sobre la historia y sobre cada persona.

Para terminar con tres peticiones más, relacionadas con los que hacen esta oración: pedir el pan de cada día, la paz de cada perdón (tomando como medida no nuestra tolerancia o generosidad, sino tratar a los otros como Dios nos trata), y no caer en la tentación del maligno, sean cuales sean sus señuelos y engañifas.

    Llevar en el corazón a Dios y a los hermanos, hablarle a Él de ellos y a ellos de Él. Y, como decía bellamente S. Francisco: “esclarézcase en nosotros la noticia de ti, para que conozcamos cuál es la anchura de tus beneficios, la largura de tus promesas, la altura de tu majestad y la profundidad de tus juicios… y lo que no perdonamos del todo, haz tú, Señor, que lo perdonemos del todo tratando de ser útiles a todos en ti”. (+ Jesús Sanz Montes, ofm)

   

  • «Señor, enséñanos a orar»; y Jesús responde: «Cuando oréis, decid: “Padre…”». Esta palabra es el «secreto» de la oración de Jesús, es la llave que él mismo nos da para que podamos entrar también en esa relación de diálogo confidencial con el Padre que le ha acompañado y sostenido toda su vida. (Papa Francisco).
  • Al apelativo «Padre» Jesús asocia dos peticiones: «sea santificado tu nombre, venga a nosotros tu reino». La oración de Jesús, y por lo tanto la oración cristiana, es antes que nada un dejar sitio a Dios, permitiendo que manifieste su santidad en nosotros y dejando avanzar su reino, a partir de la posibilidad de ejercer su señorío de amor en nuestra vida. (Papa Francisco).
  • Otras tres súplicas completan esta oración que Jesús nos enseña, el «Padre Nuestro». El panel perdón y la ayuda ante las tentaciones. No se puede vivir sin pan, no se puede vivir sin perdón y no se puede vivir sin la ayuda de Dios ante las tentaciones. El pan que Jesús nos hace pedir es el necesario, no el superfluo; es el pan de los peregrinos, el justo, un pan que no se acumula y no se desperdicia, que no pesa en nuestra marcha. (Papa Francisco).
  • El perdón es, ante todo, aquello que nosotros mismos recibimos de Dios: sólo la conciencia de ser pecadores perdonados por la infinita misericordia divina, puede hacernos capaces de cumplir gestos concretos de reconciliación fraterna. Si una persona no se siente pecador perdonado, nunca podrá realizar un gesto de perdón o reconciliación. Se comienza desde el corazón, donde uno se siente pecador perdonado. (Papa Francisco).
  • La última petición, «no nos dejes caer en la tentación», expresa la conciencia de nuestra condición, siempre expuesta a las insidias del mal y de la corrupción. Todos sabemos qué es una tentación. (Papa Francisco)
  • La enseñanza de Jesús sobre la oración prosigue con dos parábolas, en las cuales toma como modelo la actitud de un amigo respecto a otro amigo y la de un padre hacia su hijo. Ambas nos quieren enseñar a tener plena confianza en Dios, que es Padre. Él conoce mejor que nosotros mismos nuestras necesidades, pero quiere que se las presentemos con audacia y con insistencia. (Papa Francisco).
  • ¡La oración es el primer y principal «instrumento de trabajo» que tenemos en nuestras manos! Insistir a Dios no sirve para convencerle, sino para reforzar nuestra fe y nuestra paciencia, es decir, nuestra capacidad de luchar junto a Dios por cosas realmente importantes y necesarias. En la oración somos dos: Dios y yo luchando juntos por las cosas importantes. (Papa Francisco).

Perdona nuestras ofensas

así como nosotros perdonamos

a los que nos ofenden.

Perdónanos a todos si perdonamos,

tantas veces te hemos ofendido,

tantas veces nos hemos olvidado

de valorar tu perdón,

¡Padre! ¡Cuánto amor!

Siempre tu perdón

que brota de tu fuente misericordiosa,

que brota a veces de la cruz,

«Padre, perdónales,

perdónales,

porque no saben lo que hacen».

Padre, danos tu perdón,

muchas veces no merecido,

somos ingratos,

nos falta amor.

Perdóname para que yo perdone,

perdóname,

que sienta en mi corazón tu perdón,

y dé tu perdón a todos,

hasta que amanezca el amor.

(P. Lázaro Albar Marín)

Contemplación “Padre nuestro  que estás en el cielo,

santificado sea tu nombre”

  • Como los discípulos, también tú te reúnes en torno a Jesús que ora en solitario. Recoge en torno a Él y en Él, todas tus energías, cualquier pensamiento, toda ocupación o preocupación, las esperanzas, los dolores…
  • Jesús está sentado sobre una roca: su rostro sereno, sus hombros ligeramente caídos, se diría que más que estar haciendo oración, es la oración hecha persona. Está hablando con su Padre, diciendo: «Padre, yo te alabo». ¿Cómo es tu oración? ¿De qué hablas con el Señor?    (P. Lázaro Albar).
  • Jesús termina de orar, se le acerca uno de los discípulos y le dice: «Maestro enséñanos a orar». Cuando te pones a orar, ¿pides ayuda, invocas al Espíritu Santo, o te crees autosuficiente fiándote de tu sola voluntad? ¿Humildemente pides que el Espíritu ore en ti, que te enseñe, como debe hacer todo auténtico discípulo? (P. Lázaro Albar).
  • Entrégale tu corazón…y di: «Padre». «¿Qué padre si su hijo le pide pan va a darle una piedra?». ¿Y tú? ¿Qué haces cuando se te acerca alguien, qué le das, le das tu tiempo, o es más fácil entregarle algo, que ni siquiera necesita? (P. Lázaro Albar).
  • «Padre», saboreo la palabra, «Abbá»… ¿Acoges tú así al hermano que sufre, que se te acerca, o sólo acoges a los que son como tú, a los amigos? ¿Acoges al joven, al mayor, a esa persona  que se te hace insufrible? ¿Piensas que el Padre los ama con locura y no se enteran porque tú no se lo haces saber, con tus gestos o palabras? (P. Lázaro Albar).
  • Padre nuestro que estás en el cielo; en todo lo que has creado, en la belleza, en el amanecer, en el atardecer, En el campo: «y yéndolos mirando con solo su figura vestidos los dejó de su hermosura», en el mar. (P. Lázaro Albar).

  • La acción de esta semana la puedes centrar en orar lentamente cada palabra del Padrenuestro, saboreando qué le dices a Dios tu Padre y siendo concientes de qué le pides.
  • Lleva a la práctica, a la realidad de tu vida, lo que el Señor te vaya haciendo ver a favor de tus hermanos.
  • Al llamar a Dios, como Padre. Piensa en las personas que llamándolo de la misma manera viven sin lo necesario. Préstales tu ayuda, como hermano, e hijo del mismo Padre.
  • “…porque también nosotros perdonamos…” Aprovecha esta semana para perdonar de corazón y empezar a vivir como auténticos hijos de un mismo Dios al que llamamos Padre.

SEÑOR, ENSÉÑANOS A ORAR

 

Catequistas de Cádiz y Ceuta

DOMINGO XVI. –C- Mons. Francisco Cerro. Obispo de Coria-Cáceres.

DOMINGO XVI DEL TIEMPO ORDINARIO.

   Lc 10.

MARTA Y MARIA.

Betania es la casa de los amigos. El descanso del Corazón de Jesús. Allí es recibido y Jesús se encuentra como en casa. Aparecen en esta aldea tres maneras de relacionarse con Jesús. María que es el amor contemplativo. Marta que es el amor que se hace servicio. Lázaro es el amor que se deja elegir.
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Lectio divina Domingo XVI. -C- Lucas 10,38-42

Lectio divina

Domingo XVI T. O. Ciclo C

Lc. 10. 38-42

21 Julio 2019

Gracias Señor, ¡cuánto me falta!;

pero como tú voy por el camino

procurando tu encuentro;

Tu me llamas, yo te abro.

No permitas que mis oídos

torpes no te escuchen,

ni mis manos ocupadas

te dejen de abrazar en el hermano.

Sé Tú , Señor, el sentido de mi vida,

dame fuerza para darte lo que me pides.
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DOMINGO XV. –C- Mons. Francisco Cerro. Obispo de Coria-Cáceres.

DOMINGO XV.

Lc 10, 25-37.

Nuestro próximo.

La clave de la evangelización esta siempre en responder desde el Corazón de Cristo a las grandes preguntas que alberga el corazón humano. O no sabemos suscitar las grandes preguntas o no sabemos proponer las grandes respuestas como hacia Jesús.

Cuanta sabiduría se encuentra reflejada en todas las parábolas de Jesús. En la del buen samaritano se reflejan todos los corazones humanos ante la persona herida en el camino de la vida.
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Lectio divina Domingo XV. -C- Lucas 10,25-37

Lectio divina

Domingo XV T.O. Ciclo C

Lc, 10, 25–37

14 Julio 2019

Señor, ante Ti me descubro

no siendo buen prójimo para los demás,

me siento más cerca del Levita que buscaba la Ley

y del Sacerdote que buscaba cumplir.

Quiero estar cerca del prójimo como el samaritano,

ayúdame a verte identificado con el que sufre,

con el pobre, con el abatido, con el necesitado.

Quiero seguirte y responder a tu llamada,

“Vete y haz tú lo mismo”,
ser como ese samaritano, que aún rechazado,

cuida y consuela a sus hermanos.
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DOMINGO XIV. –C- Mons. Francisco Cerro. Obispo de Coria-Cáceres.

DOMINGO XIV DEL TIEMPO ORDINARIO.

Lc 10, 1-12. 17-20.

PONEOS EN CAMINO.

Jesús eligió y escogió a doce y también llamo y envió a los setenta y dos, hombres y mujeres que siguen a Jesús por los caminos del mundo. Es la primera experiencia recogida en el evangelio de vida consagrada, donde Jesús llama y envía a mujeres y hombres a seguirle en el camino de la vida.
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Lectio divina Domingo XIV. -C- Lucas 10,1-12.17-20

Lectio divina

Domingo XIV T. O. Ciclo C

Lc, 10, 1-12. 17-20

7 Julio 2019

Te seguiré, Señor, a donde me lleves,

sin adelantarme, sin forzar el paso,

sabiamente ignorante, iré donde no sé

puesto el corazón en ti, te seguiré.

Siempre a tu lado estaré,

alabando tu bondad.

A mis hermanos diré

el gran gozo que hay en ti.

Cantaré por siempre tu fidelidad.

Te seguiré a donde me lleves,

sin adelantarme, sin forzar el paso,

puesto el corazón en ti, te seguiré.
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