“Parto” educativo

“Parto” educativo

Carta semanal.

    Estamos estrenando un modo nuevo de hacer política ante la fragmentación parlamentaria a la que ha dado lugar las últimas elecciones. No hay ninguna hegemonía que pueda pretender sobresalir imponiendo con el rodillo de sus escaños sus diversas opciones cuando se trata de políticas económicas, laborales, sociales, de comercio y relación exterior, familiares y educativas. Ahora hay que afinar en un consenso que va a introducir el diálogo y la escucha recíproca de unas y otras fuerzas parlamentarias. Entiendo que esto es algo positivo y altamente enriquecedor donde el matiz de unos y otros vendrá como contrapunto del exceso o del defecto del grupo político de al lado o de enfrente, y se deberá ir avanzando en un ejercicio de verdadero trabajo común que busca el bien común en beneficio de la entera sociedad y de cada persona.

    La educación no es una cuestión secundaria ni baladí. En definitiva en ella volcamos un modelo de sociedad a corto, medio y largo plazo. Depende qué tipo de educación estemos ofreciendo y promoviendo, o estamos impidiendo y excluyendo así será la sociedad de un mañana más próximo de lo que nos parece. Y es aquí donde se desliza la inevitable pretensión que puede ser acoso desde una ideología para troquelar la sociedad desde una concreta perspectiva. Una cosa es educar y otra bien distinta domesticar. Una cosa es abrir todo el abanico de valores y de virtudes en los que se fundamenta una civilización, y otra es la imposición o la censura de algunos valores y virtudes que alguien decide inyectar o excluir en los niños, jóvenes, en los docentes, en las líneas educativas.

    Más que un “pacto” educativo estamos asistiendo a un verdadero “parto” educativo, al nacimiento de algo que tenga el respeto de tomar todos los factores en serio y de contar con todos ellos. Habrá que ponerse de acuerdo para concebir esos valores y virtudes irrenunciables en donde la libertad de opción y la consecución del bien común vaya en beneficio de cada persona. Los padres tienen una palabra esencial en este proceso, aunque no estén sentados en los escaños del parlamento. No se les puede suplir con paternalismo ideológico, ni tampoco ningunear hasta la exclusión más zafia. La experiencia de tantos docentes es una fuente objetiva de perspectivas que puede ayudar a ir eligiendo modelos educativos desde la experiencia larga de cada día en su trabajo escolar.

Hay una educación que el Estado debe propiciar con todos sus medios desde esos criterios consensuados a los que antes me refería, pero también hay una educación que inserta en esos mismos criterios tiene su particular perspectiva desde la iniciativa social. Es el caso de la así llamada Escuela Católica. No es cualquier cosa la ingente labor que tantos colegios regentados por cristianos (diócesis, familias religiosas, movimientos eclesiales) aportan con calidad y con respeto un modelo educativo que tiene como trasfondo la manera de ver al hombre y a la mujer, de ver la historia toda, desde lo que hemos aprendido en esos valores y virtudes que llamamos cosmovisión cristiana, incluso cuando lo hemos aprendido también de nuestros fallos y errores, como desde nuestros aciertos más ricos y positivos.

    No sería justo que la Escuela Católica no participe en este “parto” educativo. Se trata de una aportación sincera y creativa a un horizonte plural y democrático en el que también los cristianos tenemos una historia preciosa que contar, una pedagogía respetuosa que proponer para el crecimiento y maduración integral de niños y jóvenes, y una oferta educativa que coincide con el sacrosanto derecho de los padres de poder elegir ese modelo que ellos quieren para sus hijos.

+ Fr. Jesús Sanz Montes, ofm

Arzobispo de Oviedo

LIBROS PARA CRECER EN INTERIORIDAD.

LIBROS PARA LEER

“¿Quién es Jesús?… y 62 preguntas más”, Charles Delhez, Ed. EVD, Navarra, 2016, 141 pp. Un buen libro de regalo para que los niños encuentren respuestas a sus principales preguntas: ¿Quién es Jesús? ¿Por qué vino Jesús a nuestro mundo? ¿Quién es el padre de Jesús: San José o Dios? ¿Estuvo enamorado Jesús? ¿Tuvo Jesús hijos? ¿Curaba Jesús a todo el mundo? ¿Cuándo le volveremos a ver? ¡Aquí tienes un retrato lleno de vida y verdad!
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DUDAS. Comentario al Tercer Domingo de Adviento. Mons. Francisco Cerro. Obispo de Coria-Cáceres.)

DUDAS

(Tercer Domingo de Adviento)

Vuelve la figura colosal de Juan Bautista. Esta vez está en la cárcel. Le surgen dudas, por otra parte normal. Cuando entró en la Iglesia Católica Chesterton, dijo con mucha sabiduría: al entrar en la Iglesia me quité el sombrero, pero nunca la cabeza para pensar. ¿Cuáles son las dudas de Juan en la cárcel? ¿Dónde están sus grandes interrogantes?

Al estar encarcelado él ve que pasa el tiempo y no es liberado. Estaba convencido de que cuando viniera el Mesías, los signos más esperados y más deseados es que salten los cepos injustos y que sean liberados los que sufren por la verdad, los que están encarcelados por fidelidad al Señor de la Vida.

Es curioso que Jesús le diga a Juan que se están cumpliendo todos los signos mesiánicos para tranquilizarle: “los ciegos ven, los inválidos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan y a los pobres se les anuncia el Evangelio”, pero no habla nada de liberación de los presos, que era la situación existencial de Juan. Parece como que a él le falla el Mesías porque sus expectativas no son cumplidas.

La clave está en que aquellos que hemos conocido el Amor de Cristo nunca debemos desconfiar de su Él, aunque se haga esperar y, a veces, parezca que no se cumplen sus planes o que no es puntual a la cita, por eso apostilla Jesús: ¡Dichoso el que no se escandaliza de mí!

La grandeza de Juan está en la humildad profunda que le lleva a desaparecer, aún en sus propios intereses personales, para dar paso al Dios que viene y que sólo podemos esperarlo y acogerlo en la fe, en la sorpresa, en la novedad y en el asombro. Somos contemplativos porque sabemos que de quien nos hemos fiado siempre lleva a buen término la obra que empezó en nosotros.

Las dudas a veces son inevitables en el camino del seguimiento de Cristo. La duda es volver, una y otra vez, al amor primero, a la certeza de saber que el Amor de Dios siempre se sale con las suyas. A veces, parece que Dios calla y nos asusta tanto silencio de Dios, pero si, como decía el Hermano Rafael, “sabemos esperar”, entonces nuestra vida se transforma y las dudas se disipan como la niebla.

Dudas

+Francisco Cerro Chaves

Obispo de Coria-Cáceres

Lectio divina III ADVIENTO -A- Mt 11,2-11

Lectio divina

Domingo III Adviento. Ciclo A

Mt. 11. 2-11

11 Diciembre 2016

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Escúchanos, Señor.

Nuestra oración es el grito de los pobres desamparados,

de los refugiados sin refugio,

de los que han caído en las trampas de la violencia,

en la espiral de las venganzas, en la angustia de la muerte.

Te pedimos perdón,

porque somos de algún modo responsables

de tanto sufrimiento por nuestra dejación e indiferencia,

por todos nuestros egoísmos.
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Diálogos intrauterinos. Jesús Sanz Montes. Arzobispo Oviedo.

Diálogos intrauterinos

    Estamos inmersos en toda una red que nos captura tantas cosas: el tiempo, la atención, los intereses. A diario recibimos una catarata de mensajes, memes, whatsapps, sms, facebook, twitter, mails… y estamos rodeados por todo un sistema que nos sigue, nos persigue y nos impone un modo de vivir y relacionarnos del que no siempre es posible escapar, ni tampoco siempre nos hace bien. Pero esto no significa que estas herramientas de comunicación sean malas en sí, todo lo contrario. Depende cómo las usemos, para qué las usamos y qué es lo que realmente nos aporta o lo que con ellas aportamos. Hace unos días yo recibí un correo electrónico de alguien conocido y apreciado. Me mandaba algo que “había pescado” en la red. Y lo quiso compartir conmigo. Me pareció tan bello, tan simpático y tan inteligente, que lo quiero también yo compartir. Se trata del diálogo de dos bebés gemelos que esperan en el seno de su mamá el día del nacimiento. Ellos hablan de ese día alumbrador, pero su ingenioso debate es el mismo debate que nos hacemos sobre Dios o la eternidad. Helo aquí:
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