“Me Enamoré de Ti”. David Bisbal

El cantante español David Bisbal publicó el 5 de febrero de 2016 el videoclip de su canción “Me Enamoré de Ti”. Un tema musical cuya letra se puede interpretar desde un punto de vista religioso. La canción empieza con un sonido de piano que lleva a la primera estrofa que dice:
Me enamoré de ti perdidamente y nuestros mundos son tan diferentes. Me enamoré de ti y qué le voy a hacer”
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CINE PARA LA CATEQUESIS.

CINE PARA LA CATEQUESIS.

‘Francisco, el padre Jorge’:

Bergoglio, ayer y hoy

Llega a los cines la primera película de ficción sobre el Papa argentino

J. L. CELADA | Acapara titulares casi a diario. Desde que accediera a la sede de Pedro en 2013, cada comparecencia del papa Francisco genera una enorme expectación dentro y fuera de la Iglesia. Unos lo achacan a su arrolladora personalidad, otros encuentran en su lenguaje sencillo y directo la razón de ese eco mediático… Sin embargo, más de allá de la destacada posición que hoy ocupa, que sus palabras y gestos adquieran resonancia mundial es solo la lógica consecuencia de un estilo de vida y un compromiso creyente que vienen de lejos y que siguen adivinándose ahora desde Roma.

Este es el único “secreto” de su pontificado y la mejor baza de Francisco, el padre Jorge, primera cinta de ficción sobre el Pontífice actual, dirigida por Beda Docampo e inspirada libremente en el libro Francisco. Vida y revolución, obra de la argentina Elisabetta Piqué, vaticanista del diario La Nación.

Con la ayuda de Darío Grandinetti y Silvia Abascal, en el papel de la corresponsal que entabló amistad con el por entonces arzobispo de Buenos Aires, el realizador gallego emprende un viaje en el tiempo por los hechos más sobresalientes que jalonan la trayectoria personal y eclesial de Jorge Mario Bergoglio.

El punto de vista periodístico se impone al histórico en una narración que salta de época con aparente facilidad (basta una cita papal para dar pie a cualquier episodio de su biografía, con las inevitables simplificaciones que ello acarrea), mientras desgrana algunos de los capítulos más decisivos en sus 78 años de existencia: desde el despertar de su vocación religiosa en el seno de la familia y su ingreso en la Compañía de Jesús (los flash-backs de infancia y juventud resultan menos afortunados que otras recreaciones del pasado) hasta su etapa como formador de futuros jesuitas, sin olvidar los polémicos días de la dictadura militar o su cercanía a los más pobres en cada nueva visita a las villas miseria. Tampoco faltan Borges, el mate, el tango y Gardel o el fútbol y el San Lorenzo de Almagro.

Aunque hay un punto en el que se detiene especialmente este biopic: los dos cónclaves (2005 y 2013) en los que participó el cardenal bonaerense, sobre todo el último de ellos, escenario de su elección. Pese a la intervención apenas testimonial de grandes secundarios (con Emilio Gutiérrez Caba a la cabeza), la solemnidad de la cita pone el cinematográfico colofón a una película que nos acerca al padre Jorge más íntimo. Y lo hace sin mayores pretensiones, al calor de bergoglismos que están ya en boca de todos (balconear la vida, primerear…), con el estilo amable y cercano del personaje retratado. Un hombre a ratos “muy solo”, pero cuya inteligencia práctica le ha enseñado que la vida –a modo de un penalti– “hay que recibirla como viene”.

A falta de matices y de un guion más sólido, el buen trabajo de la pareja protagonista hace justicia a este Francisco para todos los públicos. La admiración por Bergoglio ha llegado también al cine.

FICHA TÉCNICA:

TÍTULO ORIGINAL: Francisco, el padre Jorge.

GUIÓN Y DIRECCIÓN: Beda Docampo Feijóo.

FOTOGRAFÍA: Kiko de la Rica.

MÚSICA: Federico Jusid.

PRODUCCIÓN: Pablo Bossi, Juan Pablo Buscarini.

INTÉRPRETES: Darío Grandinetti, Silvia Abascal, Carlos Hipólito, Emilio Gutiérrez Caba, Blanca Jara, Marta Belaustegui, Emilio Gavira, Naia Guz, Leticia Bredice, Valeria Lois, Jorge Marrale, Leonor Manso.

DIEZ MEJORES PELÍCULAS

Peio Sánchez, director del Departamento de Cine del Arzobispado de Barcelona y de la Semana de Cine Espiritual

  • Nos detenemos, especialmente, en De dioses y hombres (2010), de Xavier Beauvois. Se trata, con toda probabilidad, de la película que mejor refleja los diferentes aspectos de la Vida Consagrada. La verdadera dimensión procede del testimonio martirial de los siete monjes trapenses de la abadía de Nuestra Señora del Atlas en Tibhirine (Argelia), asesinados en 1996. La cinta cuenta con una realización cuidada y muy bien documentada del citado director, guionista y actor francés. También con la memoria bien guardada, a la que se añade el testamento espiritual del prior, el padre Charles-Marie-Christian de Chergé, donde avanza el sentido de su muerte como camino de reconciliación. En la película se refleja la consistencia de la vocación personal de los monjes, tanto su oración como sus dudas y decisiones; la comunidad como Iglesia en inserción y transparencia de Cristo presente entre los pobres y signo de diálogo y perdón para la humanidad; el discernimiento comunitario, difícil y doloroso a la vez que generoso y alegre, sintetizado magistralmente en la secuencia de la última cena, donde –con la música del Lago de los cisnes de Tchaikovsky– la cámara, hasta entonces contenida y pudorosa, muestra los rostros emocionados de los monjes, que van desde la duda y el miedo hasta la entrega y la paz gozosa. Desde el punto de vista de la teología de la Vida Religiosa, cautiva especialmente el final. La fila de los monjes que van a morir en una obediencia sobreimpuesta, débiles y cautivos, acompañados por sus secuestradores, imagen de los enemigos. Rodeados de la nieve que cae y lo cubre todo, entre el frío y el misterio que viene de lo alto. Su imagen se va empequeñeciendo según avanzan hacia la muerte, que, por púdica elipsis, no veremos. Pero algo habla del más allá, cuando la mesa vacía del monasterio parece querer convertirse en el encuentro reconciliado de víctimas y verdugos, vencidas las diferencias, los rencores y la misma muerte. La nieve y los cuerpos se van confundiendo en un fundido en blanco de resurrección y vida eterna. Precioso icono de la dimensión escatológica, reconciliadora y fraterna de la Vida Consagrada. Y aquí el cine se hizo contemplación y el blanco silencio, misterio habitado. 
  • De obra maestra se puede calificar el Andrei Rublev (1966) de uno de los grandes del cine espiritual, Andrei Tarkovsky. Se trata de una película que muestra cómo la existencia de los monjes en medio de la barbarie conservó la presencia de la belleza como rastro de Dios. 
  • Inolvidable es también Pena de muerte (1995), de Tim Robbins, sobre la vida real de la hermana Helen Prejean en el corredor de la muerte acompañando a un condenado. El amor paciente y el sacrificio de la religiosa sostenida por su comunidad ayudarán a Patrick Sonnier (Sean Penn), un homicida condenado a muerte, en el descubrimiento del perdón y la redención. Genial Susan Sarandon en el papel de su vida.
  • La Misión (1986), de Roland Joffé, nos mostró la vida de los jesuitas en las reducciones del Paraguay. Resulta interesante el antagonismo entre el P. Gabriel (Jeremy Irons), con las opciones de los jesuitas en medio de los guaraníes, y el capitán, cazador furtivo de indios, Rodrigo Mendoza (Robert De Niro), que se convierte de su pasado violento y se hace hermano jesuita. Pero ni el pacifismo espiritual de uno ni la defensa organizada de forma militar del segundo logran salvar a los indígenas, que quedan aniquilados junto con los religiosos.
  • Entre los clásicos, tenemos que destacar la oscarizada Monsieur Vincent (1947), de Maurice Cloche, un retrato interesantísimo de san Vicente de Paúl, fundador de los Misioneros Paules y las Hijas de la Caridad. Muy destacable su lucha en favor de los pobres y su testamento a la joven religiosa al final del filme.
  • Margarethe von Trotta ha desplegado un abanico de distintas figuras feministas, entre las que cabe destacar Visión. La historia de Hildegard von Bingen (2009), una presentación marcada por el rigor histórico y la personalidad poliédrica de la santa benedictina, aunque tiene más dificultades para representar la dimensión espiritual de sus visiones.
  • Como ya hemos indicado, el cine clásico de Hollywood nos ha dejado obras maestras, como la Historia de una monja (1959), de Fred Zinnemann. La protagonista, Gabrielle van der Mal (Audrey Hepburn), desde la renuncia a su vida acomodada y tras no pocas dudas, emite su votos perpetuos convirtiéndose en la hermana Luc. En el hospital donde trabaja como eficiente enfermera, conocerá al cualificado y ateo doctor Fortunati (Peter Finch), quien le ayudará a superar una tuberculosis que contrae y con el que se iniciará una atracción mutua que ella resitúa desde su vocación. Pero esta no superará la prueba de la exigencia de neutralidad que impone su congregación ante la invasión nazi de Bélgica y por lo que ella, en fidelidad a su conciencia, dejará de ser religiosa.
  • En Adiós, muchachos (1987), de Louis Malle, una comunidad de carmelitas resiste a los nazis escondiendo a alumnos judíos entre sus pupilos, todo una preciosa herencia de coraje para los supervivientes
    También entre los clásicos figura la adaptación de la obra de Bernanos, Diálogos de carmelitas (1960), de Philippe Agostini y del religioso dominico Raymond Leopold Bruckberger, donde una comunidad afronta la muerte y una joven novicia recibe el valor para subir al cadalso gracias a un misterioso intercambio con su superiora, que anteriormente había muerto entre dudas.

     ‘La isla’ (2006)

  • Por último, hemos de citar una película rusa no estrenada en España, La isla (2006), de Pavel Lungin, sobre un monje santo y un poco especial, así como la comunidad ortodoxa que le acompaña.


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