Jornada de Infancia Misionera. Encuentro diocesano de niños y Festival de la canción misionera.


Jornada de Infancia Misionera

Encuentro diocesano de niños

y

Festival de la canción misionera.

 


Lugar y Fecha de Celebración: Los Barrios, 31 de enero de 2015.

Objetivo: Reunir a los niños de la Diócesis de Cádiz y Ceuta en una jornada festiva con motivo de la Infancia Misionera y la misión.

Edad de los participantes: A partir de 10 años.

Desarrollo: La Jornada tiene dos momentos principales. Uno durante la mañana (la Eucaristía) y otro durante la tarde (el Festival de la Canción Misionera). Ente uno y otro momento tendrán lugar diversas actividades y dinámicas entre los participantes. Subrayamos que para participar en la Jornada NO es necesario participar en el Festival de la Canción. Facilitaremos horario detallado de la jornada

Horario: Inicio: 10:30 h. de la mañana en el recinto ferial de Los Barrios. Finalización: 17:30 h.

Desplazamientos: Aunque cada grupo participante de parroquias o colegios podrá organizarse para su desplazamiento a Los Barrios, el Secretariado de Misiones pondrá a disposición de quienes lo deseen autobuses desde la zona de la Bahía, la zona centro y, eventualmente, desde el propio Campo de Gibraltar. No queremos que ningún niño deje de asistir porque no tenga medios para desplazarse.

Monitores de apoyo: Si algún grupo, parroquia, no tiene monitores suficientes para acompañar a los niños, el Secretariado cuenta con un número de ellos. Tampoco deseamos que ese sea un impedimento para poder asistir.

Inscripción: Para los aspectos organizativos del encuentro es necesario contar con una previsión de asistencia. Por ello solicitamos la inscripción (antes del día 27 de enero) mediante un sencillo formulario que se cumplimenta y envía on line, a través del siguiente enlace: http://goo.gl/forms/deZCzKgmwo

Quedamos en el Secretariado Diocesano de Misiones a vuestra disposición para cualquier cuestión, aclaración o sugerencia sobre éste o cualquier otro aspecto relacionado con las misiones.

     Con mis saludos fraternales.

 Juan Piña Batista

Director del Secretariado Diocesano de Misiones

http://misionesdecadizyceuta.blogspot.com.es/

https://www.facebook.com/MisionesCadizyCeuta

Twitter: @misionesdecadiz


“Decálogo para un verano cristiano”

Decálogo para un verano cristiano

  1. Vive el domingo. En vacaciones, el domingo sigue siendo el día del Señor y Dios no se va de vacaciones. Acude a la Eucaristía dominical.
  2.  Un cristiano sin Palabra de Dios. Un cristiano sin la Palabra de Dios, le falta algo donde apoyarse y donde descansar, los interrogantes, las preocupaciones…
  3. Un verano dedicado exclusivamente al descanso puede convertirse en rutina. Contempla la naturaleza, el arte de Dios, donde Él manifiesta su belleza.
  4. Un corazón cristiano sin caridad no descansa en paz. Vive la solidaridad. No lo quieras todo para ti. Piensa en quienes no tienen vacaciones, porque ni siquiera tienen el pan de cada día. La caridad tampoco se toma vacaciones.
  5. El ruido del mundo nos impide escuchar a Dios. Si estás en la montaña, date un paseo sólo. Si estás en el mar, vete por su orilla en el anochecer. De vez en cuando hay que dejar las compañías para encontrarnos con nosotros mismos, para mirar hacia el cielo y, en ese cielo, descubrir y hablar con Dios.
  6. El sensacionalismo, las noticias de los medios de comunicación, nos convierten en perezosos para una lectura buena. Elige un libro, y si puede ser espiritual mejor, que te aporte valores, que nutra tu vida con un poco de sensatez, de cordura. Una buena lectura nos más equilibrados.
  7. Además de exponerte al sol, que no siempre es bueno, no dejes de frecuentar la luz que te ofrece la Iglesia: la paz de un templo, la oportuna Palabra del Señor, la Acción de Gracias, el silencio o el sacramento de la penitencia. Son rayos de un sol, Jesús, que transforma y ennoblece nuestras almas y nuestro interior.
  8. Las ocupaciones profesionales, que son ocupaciones, a veces son excusas para no dedicarnos de lleno a la familia. El verano cristiano es una buena plataforma para acercarnos al mundo de los hijos, para potenciar la vida matrimonial, para caminar juntos, para disfrutar juntos… y para ir a la Misa de los domingos también juntos.
  9. Vive la justicia. No esperes que todo te lo den hecho. Otros trabajan para que tú tengas vacaciones. Ellos también tienen sus derechos. Respétales y respeta sus bienes.
  10. Finalmente da gracias a Dios de todo corazón. Ejercita la oración: AMA: es la esencia de la vida, que brinda al ser humano todo su sentido y felicidad. Siempre es tiempo para amar. También las vacaciones.

 

  1. Bendice, Señor, nuestras vacaciones.

    Haz que sean tiempo fecundo para la vida de familia,

    para el encuentro con nosotros mismos y con los demás,

    para la brisa suave de la amistad y del diálogo, para el ejercicio físico que siempre rejuvenece,

    para la lectura que siempre enriquece

    para las visitas culturales que siempre abren horizontes, para la fiesta auténtica que llena el corazón del hombre.

Tiempo de cambios

Tiempo de cambios

    Hay razones para la esperanza más agradecida –las más–, sin que nos falten motivos para entonar serenamente algún que otro lamento –los menos–. Nada nuevo bajo el sol. La renovación de los cauces diocesanos (consejos, delegaciones, secretariados), y sus responsables, responde a un modo de ver la realidad, de evaluarla en la oración y la reflexión, sopesando diversos factores, buscando el bien de las personas y de las comunidades. Igual sucede en el traslado de sacerdotes, la fusión de parroquias o la apertura de nuevas realidades. En ningún caso, he procedido a la ligera, ni acompañado interesadamente, ni he caminado en solitario. En algunos casos tienes presente cosas delicadas y no comunicables, que explican las opciones aunque sean incomprendidas o impopulares. En otros, los motivos no tienen entretelas, como cubrir un hueco con los hermanos que cuentas.

    En honor de las personas afectadas, en su mayoría sacerdotes, que he encontrado una disponibilidad llena de sensatez, mucha generosidad y sentido eclesial por encima de legítimos intereses, relegados a un segundo plano ante el servicio al Señor en su Iglesia. Las pocas excepciones que ha habido no merecen su estadística. Estoy muy agradecido a los que han aceptado un relevo y a los que han asumen un nuevo encargo.

    Es noble y hermoso que haya parroquias que se duelan por el cambio de su párroco, si es señal del buen hacer del sacerdote y del afecto que por él sienten sus feligreses. Queda la gratitud por lo compartido, por el bien realizado, y la plegaria ante la nueva misión que se encomienda a quien marcha y a quien llega. Esta es la actitud auténticamente eclesial de una comunidad cristiana.

    No puedo entender que ese dolor, que valoro positivamente, se cambie en indignación, revuelo, chantaje, intrusión y rechazo. De todo he tenido que leer y escuchar estos días. Pero una mayoría de fieles cristianos –sí, una mayoría– aceptan con madurez el cambio aunque les cueste, se fían de quienes debiendo decidir con razones evidentes o reservadas, actúan responsablemente en serio. Resulta extraño que quienes por un traslado del cura digan que se les quita la fe (¿en quién creían?), que abandonan la Iglesia (¿a cuál pertenecían?), que exijan escucharles, recibirles, darles explicaciones… y si no se accede cargarán con todo tipo de lindezas constituidos en “piquete” dispuesto a informarme (¿qué saben ellos de lo que por respeto a personas o a comunidades a veces no se puede contar?). No han faltado credenciales políticas o membretes de altos funcionarios.

    Han hecho un flaco favor a los sacerdotes que son cambiados, y se lo han hecho a ellos mismos. La mayoría de los hijos de la Iglesia, esos que saben dolerse y comprender, no escenifican su protesta contra los protestones aunque bien quisieran, sino que con discreción nos hacen llegar a curas y arzobispo su comunión, su apoyo y su ánimo, y facilitan a los que han de marchar o a los que tendrán que ir llegando ese trasiego normal que no tiene que ser penoso ni penalizado.

    Los sacerdotes estamos al servicio de la Iglesia, en el territorio y responsabilidades de una Diócesis. No somos dueños de nada ni propiedad de nadie. Nos dijo Jesús que somos pobres siervos, muchas veces mejorables. Pero no queremos negar nuestro “sí” al Señor y a su Iglesia por nada ni por nadie, ni siquiera cuando es el sincero afecto lo que nos tienta para no hacer misionero nuestro corazón o peregrinos nuestros pies.

+ Fr. Jesús Sanz Montes, ofm

Arzobispo de Oviedo

8 julio 2012

A VUELTAS CON EL I.B.I. Y LA IGLESIA


A vueltas con el IBI y la Iglesia

Carta semanal del Arzobispo de Oviedo. 3 de junio de 2012

    Confieso que no acabo de entender la insistencia con la que desde alguna instancia política piden que a la Iglesia Católica –y sólo a ella- se le obligue a pagar el IBI. Me hago cargo del maremágnum que supone dar respuesta a la crisis en curso, y que se intenta recortar por todos sitios y por todos sitios recabar ingresos. Pero me cuesta entender la razón por la que la Iglesia es la única en el punto de mira de alguna artillería.

    Estamos en plena campaña del IRPF y este año los aparatos pensantes del acoso laicista, han dirigido su maquinaria contra la Iglesia a cuenta del impuesto del IBI. Isidro Catela ha hecho una radiografía del desmán que con gusto parafraseo y hago mía. Como él dice, el primer bulo que hay que desmentir es que todo hijo de vecino paga el IBI. No es verdad. No lo pagan: partidos políticos, sindicatos, Cruz Roja, fundaciones, federaciones deportivas, embajadas, terrenos de la RENFE, los inmuebles de culto de judíos, musulmanes, evangélicos, etc. en virtud de la Ley de mecenazgo 49/2002. Con todos ellos la Iglesia comparte el régimen fiscal especial concedido a entidades sin fines lucrativos. No son únicamente los Acuerdos Iglesia-Estado los que amparan la exención del IBI a la Iglesia, sino esa Ley de mecenazgo común para todos. La razón es que todos estos hijos de vecinos ofrecemos alguna utilidad a la sociedad desde los diversos ámbitos. La Iglesia lo hace, y de qué manera, en el religioso, cultural, educativo, social.

    ¿Entonces por qué tanta gente piensa que se trata de un privilegio de la Iglesia? ¿Por qué no se cuestiona que deben pagar el IBI, un sindicato, la federación de fútbol o las mezquitas? La manipulación de la opinión pública, lleva a creer a mucha gente que la Iglesia católica es aprovechona, insolidaria y egoísta, porque es la única que no paga ni el IBI ni los impuestos. La Iglesia ya pagaba el IBI de locales no destinados a un uso religioso (garaje, floristería o la tienda de dulces de un convento, etc.), como ya pagaba las tasas municipales en las que no hay exención fiscal (la basura, el vado de una cochera, etc.). La Iglesia ni tiene ni quiere privilegios, pero tampoco desea ser discriminada. Desgastar la imagen pública de una de las instituciones que más está haciendo por la gente que peor lo está pasando, solo puede responder a intereses que nada tienen que ver con el bien común. Afortunadamente, cada vez más gente, llama a las puertas de la Iglesia, gracias a Dios, no a las de ellos, y también cada vez son más los que ayudan a sostener esa puerta y a mantenerla abierta.

    La Iglesia ya está haciendo gestos todos los días a favor de los que sufren. Muchos cristianos están dando ejemplo de generosidad y entrega. Algunos, para animar a muchos, se han rebajado considerablemente su ya de por sí exiguo sueldo o entregan sus pagas extras. Si se contara con menos recursos la actividad caritativa y social de la Iglesia quedaría mermada. Que pregunten en esos comedores sociales donde ya se está dando un único plato de comida, porque si siguen dando dos, no llega para todos. La Iglesia ya estaba allí antes de la crisis, antes del IBI, y en esos mismos lugares va a seguir estando, al lado de los viejos y nuevos pobres víctimas de la corrupción, de la ideología y del engaño.

    Entendemos el momento de apuro real, también en las administraciones públicas, pero no creo que sea justo exigir sólo a una de las instituciones, verdaderamente comprometida con los más desfavorecidos, que renuncie no a un privilegio sino a una justa posibilidad para acercar ayuda, consuelo, compañía, esperanza, a los que por diversos motivos más necesitados están.

@ Fr. Jesús Sanz Montes, ofm

Arzobispo de Oviedo