Lectio divina Domingo II. CUARESMA. -C- Lucas 49,28-36

Lectio divina

Domingo II de Cuaresma. Ciclo C

Lc 9, 28b – 36

17 Marzo 2019

Muchos son los ruidos del mundo

que quieren apartar mis oídos

y mi corazón de tu voz

y de tus milagros, Señor.

Quiero experimentar tu amor que sana,

ese amor que borra las heridas de mis faltas

y da fuerza para vencer todo

lo que quiera apartarme de tu lado.

Sentir hoy, a través de tu perdón,

que transfiguras mi alma y mi corazón,

que me haces resplandecer de alegría

y me haces sentirme amado.

TEXTO BÍBLICO Lc 9, 28b – 26

Unos ocho días después de estas palabras, tomó a Pedro, a Juan y a Santiago y subió a lo alto del monte para orar. Y, mientras oraba, el aspecto de su rostro cambió y sus vestidos brillaban de resplandor.

De repente, dos hombres conversaban con él: eran Moisés y Elías, que, apareciendo con gloria, hablaban de su éxodo, que él iba a consumar en Jerusalén. Pedro y sus compañeros se caían de sueño, pero se espabilaron y vieron su gloria y a los dos hombres que estaban con él.

Mientras estos se alejaban de él, dijo Pedro a Jesús: «Maestro, ¡qué bueno es que estemos aquí! Haremos tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías». No sabía lo que decía.

Todavía estaba diciendo esto, cuando llegó una nube que los cubrió con su sombra. Se llenaron de temor al entrar en la nube. Y una voz desde la nube decía: «Este es mi Hijo, el Elegido, escuchadlo».

Después de oírse la voz, se encontró Jesús solo. Ellos guardaron silencio y, por aquellos días, no contaron a nadie nada de lo que habían visto.

En un atardecer cualquiera, Jesús llevará a Pedro, Juan y Santiago a orar al monte Tabor. Acaso fuera la oración de la tarde, como era costumbre entre los judíos. Y entonces ocurre lo inesperado. La triple actitud ante lo sucedido, es tremendamente humana, y en la que fácilmente nos podemos reconocer: el cansancio, el delirio, y el temor.

También nosotros, como aquellos tres discípulos, experimentamos un sopor cansino ante la desproporción entre la grandeza de Dios y nuestro permanecer como ajenos, “se caían de sueño”.

Incluso llegamos a delirar, y decimos cosas que tienen poco que ver con la verdad de Dios y nuestra propia verdad, “no sabían lo que decían”.

Y cuando a pesar de todo vemos que su presencia nos envuelve y abraza, dándonos lo que no esperamos ni merecemos, entonces sentimos confusión, miedo, “se asustaron al entrar en la nube”.

Pedro propondrá hacer del Tabor un oasis, donde descansar sus sueños, entrar en corduras, y sacudirse sus miedos. Pero Jesús invitará a bajar al valle de lo cotidiano, donde en el cada día se nos reconcilia con lo extraordinario con implacable realismo. La fidelidad de Dios seguirá rodeándonos, con nubes o con soles, dirigiéndonos su Palabra que seguirá resonando en la Iglesia, en el corazón y en la vida. + Jesús Sanz Montes, ofm

   

  • Jesús toma la decisión de mostrar a Pedro, Santiago y Juan una anticipación de su gloria para confirmarlos en la fe y alentarlos a seguirlo en el camino de la prueba, en el camino de la Cruz. Y así sobre un monte alto, en profunda oración, se transfigura delante de ellos: su rostro y toda su persona irradian una luz resplandeciente. Papa Francisco.
  • Los tres discípulos se asustan…«Este es mi Hijo, el amado: ¡escúchenlo!». Jesús es el Hijo hecho Servidor, enviado al mundo para realizar por medio de la Cruz el plan de salvación. ¡Para salvarnos a todos nosotros! Su plena adhesión a la voluntad del Padre hace que su humanidad sea transparente a la gloria de Dios, que es el Amor. Papa Francisco.
  • Jesús se revela como el icono perfecto del Padre, la irradiación de su gloria. Es el cumplimiento de la revelación; por ello junto a Él transfigurado aparecen Moisés y Elías, que representan la Ley y los Profetas. Esto significa que todo termina e inicia en Jesús, en su Pasión y en su Gloria. Papa Francisco,
  • El mensaje para los discípulos y para nosotros es este: “!Escuchémoslo!”. Escuchar a Jesús. Es Él el Salvador: síganlo. Escuchar a Cristo, de hecho, significa asumir la lógica de su misterio pascual, ponerse en camino con Él para hacer de la propia existencia un don de amor para los demás, en dócil obediencia a la voluntad de Dios, con una actitud de desapego de las cosas mundanas y de libertad interior. Papa Francisco.
  • Es necesario
    estar listos a perder la propia vida, donándola para que todos los hombres se salven y nos encontremos en la felicidad eterna. El camino de Jesús nos lleva siempre a la felicidad. Habrá siempre en medio una cruz, las pruebas, pero al final siempre nos lleva a la felicidad. ¡Jesús no nos engaña! Nos ha prometido la felicidad y nos la dará, si nosotros seguimos su camino.
    Papa Francisco.
  • En realidad el Amor es capaz de transfigurar todo: ¡el Amor transfigura todo! ¿Creen ustedes en esto? ¿Creen? … Me parece que no creen tanto… ¿Creen que el Amor transfigura todo? Papa Francisco.

TABOR DE CADA DÍA

Cuando te has olvidado de ti mismo,

cuando te has agotado en el servicio a los últimos,

cuando has vencido la tentación de cualquier apego,

cuando has aceptado el sufrimiento como compañero,

cuando has sabido perder,

cuando ya no pretendes ganar,

cuando has compartido lo que tú necesitabas,

cuando te has arriesgado por el pobre,

cuando has enjugado las lágrimas del inocente,

cuando has rescatado a alguien de su infierno,

cuando te has introducido en el corazón del mundo,

cuando has puesto tu voluntad en las manos de Dios,

cuando te has purificado de tu orgullo

cuando te has vaciado de tanto acopio superfluo,

cuando te sientes herido…

brilla en ti, gratis, la luz de Dios,

sientes su presencia irradiando frescura primaveral,

y su perfume te envuelve y reanima.

Ya no necesitas otros tesoros.

Dios te acompaña,

te habla,

te protege.

Te sientes esponjado en un mar de dicha…

Y si no estás en las nubes,

es un Tabor

que se te ofrece gratis,

para que disfrutes ya lo presente

y camines firme

y sin temor.

(F. U.)

  • Contempla, haz silencio… sitúate en la escena. Pide al Señor te deje participar de la experiencia de sus discípulos.
  • Siente la experiencia de que Jesús te toma para subir tú también a la montaña a orar.
  • Mira su rostro lleno de luz, su rostro expresión de su gloria.
  • Abre tú oído a la voz que llega de la nube, es la voz de Dios Padre: Este es mi Hijo, el escogido, escuchadle.
  • Escucha a Jesús.
  • Ahora date cuenta de tu debilidad. Es muy fácil decir que «sí» en los momentos hermosos y alegres, pero apenas llega la dificultad, esa decisión se te olvida. Pide fuerza. Solo/a no puedes. ¿Qué dices hoy a Jesús, cómo reflejarlo en tu vida?


  • Dedica algún momento de esta semana para visitar y dialogar con Jesús frente al Sagrario, adorándolo y agradeciéndole todo el amor que te tiene, lo que ha hecho y sigue haciendo cada día por ti.
  • En tu realidad, entre las personas con las que, de algún modo, te relacionas cada día pon un poco de amor y de esperanza, para darle un rostro más humano a la sociedad.
  • Dios quiere vivir en tu familia, en tu comunidad, tus amigos, tus compañeros… contigo, andar entre tus ‘pucheros’. Por ambientados que estén nuestros templos, siempre le resultarán fríos a un Dios que busca el cobijo de los hombres.
  • Nuestra transfiguración empieza aquí abajo, en la tierra El que es fiel a Cristo, el que ora, el que busca la voluntad de Dios, se va transfigurando poco a poco.
  • Ten presente que la oración siempre es comunicación personal con Dios. Cuídala. Que sea para ti experiencia de su amor que te colma, transforma y dignifica.
  • Presenta al Señor en algún momento de tu oración el trabajo, la familia, las alegrías y las fatigas de cada día, también el sufrimiento… y pídele que todo sea transfigurado por su gracia.
  • «Escuchadle». en la oración, en la búsqueda de su voluntad, en el inoportuno, en el que tiene alguna necesidad, necesita ser escuchado, acompañado…
  • “Dijo Pedro a Jesús: «Maestro, ¡qué bueno es que estemos aquí! Haremos tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías»”. La persona que entra en comunión con Jesús, se olvida de sí mismo, como Pedro, que no menciona ninguna tienda para él. Te invito a olvidarte de ti y abrirte a los demás.

COMO AQUELLOS TRES DISCÍPULOS…

 

Catequistas de Cádiz y Ceuta

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