Lectio divina Domingo VII. T.O. -C- Lucas 6,27-38

Lectio divina

Domingo VII T. O . Ciclo C

Lc. 6, 27-38

24 Febrero 2019

Señor, mira nuestra torpeza para amar,

nuestra falta de generosidad en la entrega,

nuestra dificultad a la hora de perdonar.

Danos un corazón misericordioso

que se compadezca de las necesidades

de nuestros hermanos.

Gracias, Señor, porque conoces nuestra debilidad

y aún así nos llamas a la santidad.

TEXTO BÍBLICO Lc. 6, 27-38

    En cambio, a vosotros los que me escucháis os digo: Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, bendecid a los que os maldicen, orad por los que os calumnian. Al que te pegue en una mejilla, preséntale la otra; al que te quite la capa, no le impidas que tome también la túnica.

A quien te pide, dale; al que se lleve lo tuyo, no se lo reclames. Tratad a los demás como queréis que ellos os traten. Pues, si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis?

También los pecadores aman a los que los aman. Y si hacéis bien solo a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores hacen lo mismo. Y si prestáis a aquellos de los que esperáis cobrar, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores prestan a otros pecadores, con intención de cobrárselo.

Por el contrario, amad a vuestros enemigos, haced el bien y prestad sin esperar nada; será grande vuestra recompensa y seréis hijos del Altísimo, porque él es bueno con los malvados y desagradecidos.

Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso; no juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante, pues con la medida con que midiereis se os medirá a vosotros».

    

Para Jesús, no basta con amar sólo a los que nos aman, es decir con esto no habría en ello mérito alguno y, sobre todo, nuestro amor no sería signo distintivo de nuestra pertenencia a Cristo: Porque hasta los pecadores aman a aquéllos que los aman. Si se hace el bien a aquéllos que nos lo hace, ¿qué mérito tenemos?

Jesús nos pide además que seamos misericordiosos, como Dios es misericordioso con nosotros. Se trata de un amor que sabe perdonar porque ha experimentado el don del perdón. Ser misericordioso es una invitación que nos hace Jesús, para imitar a Dios, “que es amor misericordioso”, por medio de actos de bondad, de compasión, piedad y humanidad.

Este texto del Evangelio nos invita a que seamos como Jesús de Nazaret, que amó hasta la entrega de sí mismo, sin reservas ni intereses. Entonces, debemos preguntarnos y responder al Señor si somos capaces y si estamos dispuestos a amar hasta el extremo de nuestras propias fuerzas, sin remordimientos ni desagravios, es decir amar a todos siempre, sin exceptuar a nadie.

    

  • Después de la institución de los doce, Jesús bajó con sus discípulos a donde una muchedumbre lo esperaba para escucharlo y hacerse sanar. La llamada de Jesús a los apóstoles va acompañada de este «ponerse en marcha» hacia la llanura, hacia el encuentro de una muchedumbre que, como dice el texto del Evangelio, estaba «atormentada». La elección, en vez de mantenerlos en lo alto del monte, en su cumbre, los lleva al corazón de la multitud, los pone en medio de sus tormentos, en el llano de sus vidas. (Papa Francisco)
  • El Señor les hace plasmar su vocación en lo concreto, en lo cotidiano de la vida, con cuatro acciones que darán forma y harán tangible el camino del discípulo…: amen, hagan el bien, bendigan y rueguen. Son acciones que fácilmente realizamos con nuestros amigos, con las personas más o menos cercanas, cercanas en el afecto, en la idiosincrasia, en las costumbres. (Papa Francisco)
  • El problema surge cuando Jesús nos presenta los destinatarios de estas acciones: Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian, bendigan a los que los maldicen, rueguen por los que los difaman… Jesús nos dice que al enemigo, al que te odia, al que te maldice o difama: ámalo, hazle el bien, bendícelo y ruega por él. (Papa Francisco)
  • Nos encontramos frente a una de las características más propias del mensaje de Jesús, allí donde esconde su fuerza y su secreto; allí radica la fuente de nuestra alegría, la potencia de nuestro andar y el anuncio de la buena nueva. El enemigo es alguien a quien debo amar. En el corazón de Dios no hay enemigos, Dios tiene hijos. Nosotros levantamos muros, construimos barreras y clasificamos a las personas. Dios tiene hijos. (Papa Francisco)
  • Nuestro Padre no espera a amar al mundo cuando seamos buenos, no espera a amarnos cuando seamos menos injustos o perfectos; nos ama porque eligió amarnos, nos ama porque nos ha dado el estatuto de hijos… El amor incondicionado del Padre para con todos ha sido, y es, verdadera exigencia de conversión para nuestro pobre corazón que tiende a juzgar, dividir, oponer y condenar. (Papa Francisco)
  • Cuántas situaciones de precariedad y sufrimiento se siembran por el crecimiento de enemistad entre los pueblos, entre nosotros, dentro de nuestras comunidades, de nuestros encuentros. El virus de la polarización y la enemistad se nos cuela en nuestras formas de pensar, de sentir y de actuar. (Papa Francisco)
  • Jesús no deja de «bajar del monte», no deja de querer insertarnos en la encrucijada de nuestra historia para anunciar el Evangelio de la Misericordia. Jesús nos sigue llamando y enviando al «llano», seguimos siendo invitados a abrir nuestros ojos para mirar las heridas de tantos hermanos y hermanas privados de su dignidad, privados en su dignidad. (Papa Francisco)

Amor es…

Amar la gracia delicada

del cisne azul y de la rosa;

amar la luz del alba

y la de las estrellas que se abren

y la de las sonrisas que se alargan….

Amar la plenitud del árbol,

amar la música del agua

y la dulzura de la fruta

y la dulzura de las almas dulces…,

amar lo amable, no es amor.

Amor es ponerse de almohada

para el cansancio de cada día;

es ponerse de sol vivo en el ansia

de la semilla ciega que perdió

el rumbo de la luz, aprisionada

por su tierra, vencida por su misma

tierra… Amor es desenredar marañas

de caminos en la tiniebla.

¡Amor es ser camino y ser escala!

Amor es este amar lo que nos duele,

lo que nos sangra por dentro.

Es entrarse en la entraña de la noche

y adivinarle la estrella en germen…

¡La esperanza de la estrella!…

Amor es amar desde la raíz negra.

Amor es perdonar;

y lo que es más que perdonar, es comprender…

Amor es apretarse a la cruz,

y clavarse a la cruz, y morir y resucitar

¡Amor es resucitar!

  • Contempla el lugar, métete en la escena… Mira a Jesús, escúchalo…, déjalo entrar en tu vida… La misericordia y la compasión, son actitudes que te llevan a anunciar todo lo que “has visto y oído”, todo lo que el Señor ha hecho contigo en tu vida no te lo puedes guardar…
  • El amor que te propone Jesús: no es vengativo: no paga mal por mal, responde al mal con el bien. No juzga ni condena: está listo para perdonar siempre y dar el perdón con alegría. Es gratuito y generoso: porque no espera recompensa.
  • “¿Qué estás haciendo de extraordinario?”. Jesús te invita a vivir la vida, que muchas veces se considera ordinaria, de una manera extraordinaria, a vivir, no con un amor limitado o en tu zona de confort, sino con un amor que libera, que siempre va más allá… Te invita a amar como Él ama.
  • Hacer el bien a quien nos hace mal, es lo propio del discípulo de Jesús, que quiere ANUNCIAR que otro mundo es posible, que conocer a Jesús es vivir con una mirada de acogida incondicional, de perdón, de confianza y de entrega a su amor que va más allá de nuestra lógica humana.
  • Jesús propone el perdón siempre… Jesús perdonó al que le dio la bofetada… El amor generoso, la misericordia del Padre manifestada hacia nosotros en Jesús, nos ha de llevar a ser siempre instrumentos de amor, paz y perdón…
  • En tu vida diaria te encuentras con personas que consideras poco simpáticas, pesadas, que te han ofendido… ¿Cómo es tu actitud frente a esas personas?, ¿las tratas con frialdad, las evitas…? Jesús te propone vivir y dar vida desde la gratuidad, es decir, hacer el bien sin buscar nada a cambio.
  • En nuestra sociedad, amamos a los que nos aman; hacemos el bien a quienes nos lo hacen y prestamos a quienes sabemos nos lo van a devolver. Obrando así, ¿qué es lo que te distingue de los que no tienen fe?
  • La vida cristiana es una vida que sale de sí misma para darse a los otros. Es un don, es amor, y el amor no vuelve sobre sí mismo, no es egoísta: se da.
  • Te invito a que hagas un rato de oración, por esa persona con la que te cuesta relacionarte, que no soportas, que te cuesta amar, que te lastimó…. Y pide a Jesús por ella y que te ayude a amarla.
  • Transforma los problemas y conflictos en oportunidades para crecer en confianza en la providencia de Dios.
  • Adelántate a hacer el bien, para despertar en el corazón de otros sentimientos de perdón, de entrega, de generosidad, de paz…
  • “Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, bendecid a los que os maldicen, orad por los que os calumnian. Al que te pegue en una mejilla, preséntale la otra; al que te quite la capa, no le impidas que tome también la túnica”. Tienes muchas formas de actuar en cristiano. No te detengas, ya sabes la respuesta de Jesús. “pues con la medida con que midiereis se os medirá a vosotros”.
  • Pide al Señor que te dé valor para saber superar y perdonar de verdad como Él supo hacerlo y así ser mensajero de esperanza, de paz, de amor para nuestro mundo.

HACED EL BIEN…

Catequistas de Cádiz y Ceuta.

Manuel López / Eloísa Díaz-Jara 

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