QUINTO DOMINGO DE PASCUA. Mons. Francisco Cerro. Obispo de Coria-Cáceres

QUINTO DOMINGO DE PASCUA

ESTANCIAS

El corazón reconciliado y en paz es el que ha conocido el encuentro con Cristo Resucitado y le ha hecho vivir en la calma y en el sosiego de quien ha conocido el Amor. Su estancia prometida es vivir en Su Corazón manso y humilde

Su Amor vivo nos prepara a vivir en Su Corazón, como la estancia donde descubrimos con san Agustín que Dios es más íntimo que nuestra propia intimidad.

Nuestra morada es Su Corazón aquí en la Tierra y que se prolonga eternamente en Su Corazón Vivo en el Cielo. Muchos de los que seguimos a Jesús, a veces estamos a por uvas, como Tomás, que todavía le pregunta a Jesús lo que es tan claro. Sin embargo, la paciencia de Jesús es nuestra fuerza y su debilidad.

Jesús es el Camino de la Vida verdadera. Es la Puerta de entrada al Padre (domingo pasado), es el deseo y la plenitud del corazón humano que, solo al encontrar la mirada en Él, se convierte en una estancia liberadora.

Felipe, tampoco está muy allá. Cuando le dice a Jesús que le muestre al Padre y nos basta. La presencia del Señor con nosotros es infinita como lo es el Amor de Su Corazón. Sin embargo, la pregunta de Felipe nos ayuda, en la Revelación de la Santísima Trinidad, a descubrir el Dios Uno y Trino. Es curioso que, a veces, nuestras limitaciones y fallos, vividos con misericordia nos abren a la revelación de Su Amor más profundo.

La unidad del padre con el Hijo que nos habla nos recuerda aquello tan hermoso de san Agustín: El Padre es el Amante, el Hijo es el Amado y el Espíritu Santo es el Amor. Tan sencillo y, a la vez, tan misterioso, como que es el misterio central de nuestra fe que nunca hubiéramos imaginado si no se nos hubiese revelado en el Corazón de Jesús y con su sencillez mostrada en este Evangelio.

La adoración a la Trinidad, es descubrir con la Resurrección de Cristo, que cuando me dirijo al Padre a través de la humanidad de Jesús, hace que mi vida sea un ir descubriendo que la estancia donde habito, donde me encuentro, plenamente vivo, es en la Santísima Trinidad. Es donde descubro, una y otra vez, que soy amado donde prolongo ese Amor en la caridad hacia los que sufren y acojo en su pobreza con misericordia. La Trinidad, con la Humanidad de Cristo, es el trampolín a vivir con entrañas de misericordia.

DOMINGO V DE PASCUA. ESTANCIAS

+ Francisco Cerro Chaves

Obispo de Coria-Cáceres

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