SEGUNDO DOMINGO DE PASCUA. TOCAR . Mons. Francisco Cerro. Obispo de Coria-Cáceres

SEGUNDO DOMINGO DE PASCUA

TOCAR (Jn. 20)

Tomás es el apóstol que siempre está en crisis, que siempre tiene dificultad para aceptar la autoridad y no está donde tiene que estar ¿porque dónde estaba Tomás cuando Jesús se aparece y se pone en medio de la comunidad?

El saludo de Jesús es: “Paz a vosotros”. Cristo Resucitado, vencedor en mil batallas, es nuestra Paz, es la alegría de saber que detrás de la noche y de la muerte viene galopando la Aurora y la Vida.

Tomás va a poner como condición para creer Tocar. Es decir comprobar, tener una experiencia tumbativa de que es Él. Quiere tener la fe del teólogo que busca entender y que sabe que la fe es un misterio, pero “razonable”. Por eso exige Tocar, comprobar. No es fácil el aceptar que un muerto resucite así como así.

Es curioso que Jesús acepta el deseo de tocar el costado, el que entre en su corazón, el que compruebe que allí hubo una lanzada y, sobre todo, que sigue abierto el costado de Cristo. Tanto es así que cae de rodillas y dice la mayor declaración de fe de toda la Biblia en la divinidad de Jesús Resucitado: “Señor mío y Dios mío”. Su búsqueda de certeza descubre y se hace evidente al ponerse humildemente de rodillas ante el Corazón abierto de Cristo.

Probablemente, Tomás hubiera pedido a Jesús, por su individualismo que le hace siempre estar en crisis con la comunidad, que el Resucitado se le hubiese aparecido sólo a Él y en un rincón del cenáculo. Sin embargo, aquí sí que Jesús no cedió ni un ápice, se presentó resucitado, pero en medio de la Iglesia, de la comunidad para hacernos descubrir que vive y lanzarnos a contárselo al mundo.

Cuando se vive a Jesús en medio de la comunidad y se toca su Corazón de rodillas como signo de una profunda humildad y adoración, entonces se estrena el gozo de la vida nueva con el Resucitado.

Santo Tomás, un hombre bueno y preparado, sin embargo siempre es jarrón de agua fría para la comunidad. Estas personas, como Tomás suelen estar frecuentemente en nuestras comunidades, parroquias, asociaciones, ámbitos diocesanos y suelen siempre, para creer, exigir el tocar, es decir el comprobar, es como si quisieran decirnos que ellos son de distinta pasta y se instalan en la queja o en la crisis abierta con los que mandan, con los que tienen autoridad y exigen, a veces, pruebas a las que sólo se llega cuando humildemente nos ponemos de rodillas delante del Misterio y adoramos.

DOMINGO II PASCUA.  TOCAR

+Francisco Cerro Chaves

Obispo de Coria-Cáceres


 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s