DOMINGO DE RESURRECCIÓN. Mons. Francisco Cerro. Obispo de Coria-Cáceres

DOMINGO DE RESURRECCIÓN

RESUCITÓ

Aquel primer día de la semana María Magdalena va al sepulcro a ungir el cuerpo de Jesús. Va al amanecer. Todavía de noche. Es la mujer del Cantar de los cantares (nº 3) que busca al Amado en la noche el Amor de su vida “no descansa ni reposa el guardián de Israel” y se lanza en el camino que lleva a la Resurrección y la Vida. Atraviesa el amor la noche oscura, que presiente que está cerca el alba “Al alba te buscaré”

De pronto la realidad le desborda. Algo que le llama poderosamente la atención es la tumba vacía ¿Dónde lo habéis puesto? Busca y aparentemente no encuentra al que busca, al Amor de su vida. Recurre a las lágrimas, al llanto ante la pérdida de Jesús. Parece que Juan el evangelista recrea la escena del jardín del Edén, del Paraíso, donde la conversación de María Magdalena es como el desahogo de todo corazón humano con Dios. Si el Padre nos da a Jesús y nos lo quita ¿qué hacemos nosotros? ¿Dónde podemos poner el corazón sin Cristo? Como dice el nuevo prefacio sobre María Magdalena ella, como apóstol, anuncia a sus hermanos la resurrección de Aquel que le ha llamado primero mujer y segundo por su nombre, María. El jardín del encuentro con el Resucitado es “volver al amor primero”, donde nuestros primeros padres paseaban de la mano del Dios de la Vida.

Corren Juan y Pedro al sepulcro. El místico Juan corre más rápido y al llegar antes deja a Pedro que entre solo y se asombra sin dar paso todavía al Resucitado por la fe. San Juan cuando entró en el sepulcro vacío, él que había estado presente junto a la cruz, Vió y creyó porque sabía que no podía tener secuestrado la muerte a quien es la Vida.

Tenemos que correr hacia el sepulcro vacío. Debemos vivir con la convicción de que detrás de la noche galopando viene el día. Detrás de la cruz viene la resurrección. No nos quedemos en la tristeza sin esperanza del Viernes Santo. Debemos volcarnos en el convencimiento de que la cruz es el camino, pero el destino es la Resurrección y la Vida que es Cristo.

Desde aquel momento, desde aquel día el anuncio de la Resurrección resuena en todos los caminos de la vida, en todos los momentos, en todos los rincones de la tierra, la cita es la vida: “Id a Galilea y allí me veréis” Galilea es la vida y el Señor nos lanza a buscar entre los muertos al que vive. Vivamos con gozo y alegría la esperanza cierta de que Cristo resucitó, que está vivo. Podemos afirmar que cada uno de nosotros tiene que vivir y tiene que decir de cada uno de nosotros lo que decían de San Pablo: “Ahí está Saulo que sostiene que un difunto llamado Jesús vive. Cuando estamos convencidos de que la vida cristiana es un encuentro con Jesús Vivo que nos lanza a evangelizar, a ser buena noticia para los pobres. Cuando vivimos la alegría del encuentro con el Resucitado nuestra vida se transforma y nos ayuda a vivir una vida nueva y resucitada con el Señor. Entonces la secuencia que la Iglesia lee en el primer domingo de Pascua tiene sentido para nosotros.

DOMINGO DE RESURRECCIÓN RESUCITÓ

+ Francisco Cerro Chaves

Obispo de Coria-Cáceres

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