Lectio divina. JUEVES SANTO -A- Juan 13,1-15

Lectio divina

Jueves Santo Ciclo A

Jn. 13. 1-15

13 Abril 2017

Tú me amaste primero, Señor.

Enséñame a mirar a cada persona con mirada fraterna.

Que mi corazón no se cierre a las injusticia que me rodean

y a tantos hombres que sufren.

Señor, que sepa reconocerte en cada ser humano,

y me entregue y les sirva a por amor a ti.

Dame lo que quieras y como quieras.

Trátame como Tú quieras, porque me fío de ti.

Estoy en tus manos, quiero servirte, estoy dispuesto a todo.

Quiero vivir sólo para ti.

Que tu voluntad sea la mía, que quiera lo que Tú quieres

Señor, sé Tú mi único descanso…

Jesús sólo quiero estar contigo.

TEXTO BÍBLICO Jn. 13. 1-15

    Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había legado su hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo.

Estaban cenando; ya el diablo había suscitado en el corazón de Judas, hijo de Simón Iscariote, la intención de entregarlo; y Jesús, sabiendo que el Padre había puesto todo en sus manos, que venía de Dios y a Dios volvía, se levanta de la cena, se quita el manto y, tomando una toalla, se la ciñe; luego echa agua en la jofaina y se pone a lavarles los pies a los discípulos, secándoselos con la toalla que se había ceñido. Llegó a Simón Pedro y este le dice: «Señor, ¿lavarme los pies tú a mí?».

Jesús le replicó: «Lo que yo hago, tú no lo entiendes ahora, pero lo comprenderás más tarde». Pedro le dice: «No me lavarás los pies jamás». Jesús le contestó: «Si no te lavo, no tienes parte conmigo». Simón Pedro le dice: «Señor, no solo los pies, sino también las manos y la cabeza».

Jesús le dice: «Uno que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, porque todo él está limpio. También vosotros estáis limpios, aunque no todos». Porque sabía quién lo iba a entregar, por eso dijo: «No todos estáis limpios». Cuando acabó de lavarles los pies, tomó el manto, se lo puso otra vez y les dijo: «¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros?

Vosotros me llamáis “el Maestro” y “el Señor”, y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Maestro y el Señor, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros: os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis.    Estamos ante el paradójico y feliz desenlace del Eterno Dios que en su Hijo se ha hecho Palabra y Silencio, cifrando en Jesucristo todo cuanto tenía que decirnos o tenía que acallarnos.

Por eso, frente al mal en cualquiera de sus manifestaciones, encontramos a un Dios que en su Hijo ha querido consufrir y compadecer la suerte de quienes haciéndose uno con ellos serán para siempre sus hermanos, hijos adoptivos del mismo Padre. Dios ha respondido a la pregunta del hombre con su misma vida históricamente encarnada en Jesucristo. Todo cuanto Él ha tenido que decirnos nos lo ha dicho en la palabra y el silencio del Hijo de Dios.

Para eso vino Jesús, para enseñarnos a amar con entraña de Dios Hermano. No es un amor cualquiera, es el amor mismo que se tienen el Padre amante y el Hijo amado: como el Padre me ha amado, así os he amado yo. Un amor que sabe dar la vida de veras en lo pequeño y en lo grande… El discípulo cristiano no es el que aprende un guión, sino el que vive como vivió su Maestro.

“¿No comprendéis lo que he hecho con vosotros?…
Os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también los hagáis”. Así, lavar los pies es la palabra penúltima del Señor, que pronunciará de otro modo en la entrega suprema de la Cruz.

Lavar los pies es el gesto por el que en nombre de Dios queremos allegarnos a tantos caminantes que no logran encontrar los caminos de la paz, los caminos de la libertad, los del amor, los de la dignidad. Pies que se desvían de los caminos en donde la vida se hace posible y no es censurada en ninguno de sus tramos ni en ninguna de sus manifestaciones. Que el Señor nos ilumine para saber cómo y a quiénes debemos lavar hoy los pies, para que en nuestro amor concreto quede manifiesto el amor de Dios que se prolonga en aquellos que somos los discípulos de Jesús.

  • Hemos sentido lo que Jesús hizo en la Última Cena. Es un gesto de despedida. Es la herencia que nos deja. Él es Dios y se hizo siervo, servidor nuestro, y ésta es la herencia. También ustedes deben ser servidores, uno de los otros. Él hizo este camino por amor. También ustedes tienen que amarse y ser servidores en el amor. Ésta es la herencia que nos deja Jesús.
  • Y hace este gesto de lavar los pies porque es un gesto simbólico: lo hacían los esclavos, los siervos, a los comensales, a la gente que venía al almuerzo o a la cena porque en aquel tiempo las calles eran todas de tierra, y cuando entraban a casa, era necesario lavarse los pies.
  • Jesús hace un gesto, un trabajo, un servicio de esclavo, de siervo, y esto lo deja como herencia entre nosotros. Nosotros tenemos que ser servidores unos de los otros, y por
    eso la Iglesia, el jueves santo cuando se conmemora la Última Cena, también hace en la ceremonia este gesto de lavar los pies, que nos recuerda que nosotros debemos ser siervos unos de otros.
  • …todos nosotros, en nuestro corazón, pensemos en los otros, y pensemos en el amor que Jesús nos dice que tenemos que tener con los otros; y pensemos también cómo podemos servir mejor a las otras personas, porque así Jesús lo quiso de nosotros.
  • “Yo estoy entre vosotros como el que sirve.” Jesús no renuncia a ninguna grandeza humana. Al contrario, denuncia la falsedad de la grandeza humana que se apoya en el poder o en el dominio de los demás, pero proclama que la verdadera grandeza humana está en parecerse a Dios que se da sin condiciones ni reservas.
  • “Os doy un mandamiento nuevo, que os améis unos a otros como yo os he amado”. Esta es la explicación definitiva que da Jesús a lo que acaba de hacer. Para el que quiere seguir a Jesús, todo queda reducido a esto: ¡Amaros!

Tomad, Señor, y recibid toda mi libertad,
mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad;
todo mi haber y mi poseer.

 

Vos me disteis, a Vos, Señor, lo torno.
Todo es Vuestro:
disponed de ello según vuestra Voluntad.

 

Dadme Vuestro Amor y Gracia,
que éstas me bastan. Amén.

  • Jesús estaba a la mesa con los discípulos celebrando la fiesta de la Pascua… “Habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, les amó hasta el extremo”. Jesús nos amó. Jesús nos ama. Pero sin límites, siempre, hasta el final. El amor de Jesús por nosotros no tiene límites.
  • Nos ama a todos nosotros. Hasta el punto de dar la vida por nosotros. Y cada uno de nosotros puede decir ‘da la vida por mí, cada uno. Ha dado la vida por tí, por tí, por tí, por vosotros, por mí… Por cada uno, con nombre y apellido. Su amor es así, personal.
  • El amor de Jesús no decepciona nunca por Él no se cansa de amar como no se cansa de perdonar, no se cansa de abrazarnos. …Jesús nos amó a cada uno de nosotros hasta el final.
  • Jesús dice a Pedro ‘esto que hago yo, tú ahora no lo entiendes’. ‘Lo entenderás después’. Jesús, es tanto el amor que nos tiene, que se ha hecho esclavo para servirnos, para sanarnos, para limpiarnos. Debemos tener la certeza de que el Señor cuando nos lava los pies, nos lava todo, nos purifica, nos hace sentir otra vez su amor.
  • Los gestos y palabras de Jesús contienen una gran carga de: amor, entrega, servicio, fraternidad. Jesús todo lo hace llevado de su amor. La pasión y la muerte son consecuencia de la actitud de Jesús, que nos amó hasta el extremo.

  • Repite con frecuencia y vive hoy la Palabra: “Os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis”
  • Busca momentos y espacio en este día para encontrarte, para conocer, para vivir con Jesús y crecer en su intimidad.
  • Pídele que te muestre que necesitas para ser más humilde, servir y llevar su mensaje a la sociedad y al mundo de hoy.
  • Renueva tus sentimientos de fraternidad con tu familia, con tu comunidad cristiana, con todos los que alguna manera se acercan a ti.
  • Agradece a Jesús lo que hizo y sigue haciendo por ti. Preséntale hoy a Jesús tu entrega, tu servicio y amor a Él y a los demás.

 

OS HE DADO EJEMPLO. JUEVES SANTO

Secretariado de Catequesis de Cádiz y Ceuta

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