OCTAVO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO. PAN. Mons. Francisco Cerro. Obispo de Coria-Cáceres

OCTAVO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

PAN

MONSEÑOR CERRO CHAVES

El Señor nos llama a no agobiarnos por el mañana, a poner nuestro corazón en una confianza sin límites. “El límite de la confianza es Dios, es confiar sin límites” Seguimos con el Evangelio de Mateo, que, como evangelio eclesial, nos lanza a confiar juntos como hermanos, a depositar todas nuestras fuerzas en el Amor de Dios, a caminar juntos.

La clave es siempre “danos hoy nuestro pan de cada día”, que en el fondo es “obligar” a Dios, nuestro Padre, a que nos cuide en cada momento. A vivir colgados de la Misericordia. A saber que el Amor de Dios se preocupa de nosotros. Dios nos enseña a poner humildemente de nuestra parte todo lo que podamos y vivir en confianza, porque no nos faltará nada, nunca nos faltará el pan nuestro de cada día.

Estamos en el corazón de la confianza “como un niño en brazos de su madre” (Salmo 130). Es el momento de lanzarse a vivir siempre confiando en el Amor de Dios que nos hace estar seguros en medio de los problemas inevitables de la vida: “aunque camine por cañadas
oscuras nada temo porque Tú vas conmigo. Tu vara y tu cayado me sosiegan”. (Salmo 22).

En el fondo, ¿qué es ser cristiano? El hombre o la mujer que seducido por Cristo, viviendo como bautizado en la Iglesia, se lanza a contárselo a todo el mundo. Evangelizadores con una inmensa confianza en el Señor, que siempre saca adelante a los que se fían de Él. Se comienza a ser cristiano con una experiencia de encuentro que nos cambia la vida y nos hace confiar en un amor inmenso.

Vivir agobiados no es el estilo de Jesús de Nazaret y no debe ser el estilo de sus seguidores. Ni puede ser el tono de nuestra vida. Algunos creen en Dios, pero viven como si Dios no existiera porque no le dejan actuar en sus vidas. La señal más clara de que uno se ha dejado encontrar por Jesús es que te cambia la vida y que te sabe a gloria confiar en Él, vivir sin agobios. Esto no significa que no nos tomemos en serio la vida. Por supuesto que tienen que interpelarnos los problemas y los muchos dramas en los que vive la humanidad. Es, sencillamente, tener una confianza que nos dice que el Señor es Padre y está cerca de los atribulados y que está con nosotros. En medio de las calamidades y de tantas miserias de un mundo corrompido, se puede, también, vivir una historia de salvación, donde Dios Padre siempre actúa a favor de su pueblo y de los que sufren.

En el fondo es vivir en la confianza que está en el sentir del pueblo cristiano, sencillo, sabio, de que Dios escribe derecho con renglones torcidos. Nuestras necesidades básicas, el pan y la vida, el Señor nos lo da siempre que pongamos de nuestra parte unas manos que trabajan y un corazón que comparte.

Pan-octavo-domingo-T.-O.-A-

+Francisco Cerro Chaves

Obispo de Coria-Cáceres

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