Lectio divina. IV ORDINARIO. -A- Mateo 5,1-12

Lectio divina

Domingo IV Tiempo O. Ciclo A

Mt. 5. 1-12ª

29 Enero 2017

0

En el niño desnudo y con hambre,

En el pobre con sus harapos,

En la chabola y las miserias,

Queremos encontrarte, Señor.

En la tragedia de los incendios y terremotos,

En las inundaciones y las sequías,

En los drogadictos y alcohólicos,

Queremos verte, Señor.

En los jóvenes delincuentes, en las guerras y la violencia,

En los problemas raciales y en los ancianos,

En toda necesidad e injusticia.

Queremos descubrirte, Señor.

TEXTO BÍBLICO Mt. 5. 1-12a

Al ver Jesús el gentío, subió al monte, se sentó y se acercaron sus discípulos; y, abriendo su boca, les enseñaba diciendo:

«Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados.

Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.

Bienaventurados vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo.

1

Como un nuevo Moisés, Jesús subirá a la montaña para proclamar allí su programa de bendición. Por eso Jesús realiza una nueva creación, porque con su vida y su muerte, con su resurrección, ha posibilitado nuevamente y definitivamente el proyecto del Padre que el pecado humano había frustrado. El sermón de la montaña…es la primera entrega de este volver a “decirse” de Dios en la boca de su Hijo, el bien-amado que hemos de escuchar.

Produce una sensación extraña ir escuchando estas ocho formas de felicidad que son las bienaventuranzas. Pero ¿puede hablarse hoy de felicidad… de una felicidad verdadera y duradera? ¿No hay demasiadas contraindicaciones, demasiados dramas y oscuridades que nos rebozan su desmentido?

…No es fácil tampoco hoy el sermón de las bienaventuranzas, no porque nuestro corazón no se reconozca en ellas, sino porque nos parecen tan imposibles, tan distantes estamos de ellas, que la Palabra de Jesús nos resulta como nombrar la soga en la casa del ahorcado: o ¿es que no duele su mensaje de humildad, de mansedumbre, de paz, de limpieza, de misericordia… cuando seguimos empeñados –cada cual a su nivel correspondiente – en construir, en fomentar, en subvencionar un mundo que es arrogante, agresivo, violento, sucio, intolerante?

Por esto son difíciles de escuchar las bienaventuranzas, porque nos ponen de nuevo ante la verdad para la que nacimos, ante lo más original de nuestro corazón y de nuestras entrañas humanas.

Las bienaventuranzas nos esperan, en lo pequeño, en lo cotidiano, en el prójimo más próximo, y nos vuelven a decir: la paz es posible, la alegría no es una quimera, la justicia no es un lujo a negociar. No os engañéis más, no os acostumbréis a lo malo y a lo deforme, porque nacisteis para la bondad y la belleza. Y S. Agustín dirá: “nos hiciste, Señor, para ti e inquieto estará nuestro corazón hasta que descanse en ti”.

2

  • Toda la novedad de Cristo está en las Bienaventuranzas. Son el retrato de Jesús, su modo de vida; y son el camino hacia la verdadera felicidad, que también nosotros podemos recorrer con la gracia que Jesús nos dona. (Papa Francisco)
  • No tendremos títulos, créditos o privilegios que excusar. El Señor nos reconocerá si a nuestra vez nosotros lo habremos reconocido en el pobre, en el hambriento, en los indigentes y marginados, en quien sufre y está solo… Este es uno de los criterios fundamentales para la verificación de nuestra vida cristiana, con el que Jesús nos invita a medirnos cada día. (Papa Francisco)
  • La nueva alianza consiste precisamente en esto: en el reconocerse, en Cristo, envueltos por la misericordia y la compasión de Dios. Esto es lo que llena nuestro corazón de alegría, y esto es lo que hace de nuestra vida un testimonio bello y creíble del amor de Dios por todos los hermanos que encontramos cada día. (Papa Francisco)
  • En Cristo encontrarán el pleno cumplimiento de sus sueños de bondad y felicidad. Sólo Él puede satisfacer las expectativas, muchas veces frustradas por las falsas promesas mundanas. Como dijo san Juan Pablo II: “Es Él la belleza que tanto les atrae;…es Él quien les lee en el corazón las decisiones más auténticas que otros querrían sofocar. Es Jesús el que suscita en ustedes el deseo de hacer de su vida algo grande”. (Papa Francisco)
  • Las bienaventuranzas no son sólo promesas para esperar, son todo un programa de vida para reformar esta tierra. Si por un día todos los hombres fuéramos pobres de espíritu, mansos de corazón, pacíficos, misericordiosos, limpios de corazón, podríamos traer el cielo a la tierra.

3

Tú eres padre de los pobres: socorre nuestra miseria

Tú eres pródigo en dones: llena nuestras vidas

Tú eres luz de los corazones: ahuyenta nuestras tinieblas.

Eres consuelo admirable: disipa nuestra tristeza

Tú habitas en nuestra vida: se bienvenido a nuestro hogar.

Oasis del caminante: sácianos de tu dulzura.

Esta vida nos fatiga: tú eres nuestro descanso.

El miedo nos paraliza: tú eres nuestra valentía.

El mundo sufre y llora: tú eres nuestra esperanza.

Cuando nuestro corazón esté sediento: se tú nuestra fuente.

Cuando nuestro camino sea oscuro: ilumina nuestra senda.

Cuando nuestro futuro sea incierto: se tú puerto seguro.

Nuestras heridas están abiertas: tú las puedes sanar.

La muerte no triunfará: tú eres la vida.

Ya no estamos solos: tú estás en medio de nosotros.

Danos tu fuerza y tu coraje: tú eres poderoso.

Danos un gozo que no se apague: tú eres fuente de bien.

Dirige nuestro destino: tú eres nuestro Dios.

4

  • Cuando Jesús sube a la montaña y se sienta para anunciar las bienaventuranzas, hay un gentío en aquel entorno, pero sólo «los discípulos se acercan» a él para escuchar mejor su mensaje. ¿Qué escuchamos hoy los discípulos de Jesús si nos acercamos a Él?
  • La vida de Jesús giraba en tomo a un proyecto que le entusiasmaba y le hacía vivir intensamente. Lo llamaba «reino de Dios». Era feliz cuando podía hacer felices a otros. Se sentía bien devolviendo a la gente la salud y la dignidad que se les había arrebatado injustamente.
  • No buscaba que se cumplieran sus expectativas. Vivía creando nuevas condiciones de felicidad para todos. No sabía ser feliz sin incluir a los otros. A todos proponía criterios nuevos, más libres y personales, para hacer un mundo más digno y dichoso.
  • Creía en un «Dios feliz», el Dios creador que mira a todas sus criaturas con amor entrañable, el Dios amigo de la vida y no de la muerte, más atento al sufrimiento de las gentes que a sus pecados.
  • Desde la fe en ese Dios rompía todos los esquemas religiosos y sociales. Su grito era desconcertante para todos: «felices los pobres porque Dios será su felicidad».
  • La invitación de Jesús viene a decir así: «No busquéis la felicidad en la satisfacción de vuestros intereses… Sed felices trabajando de manera fiel y paciente por un mundo más feliz para todos».

5

  • Lee las Bienaventuranzas, piensa como debe ser tu vida cristiana… y haz examen de conciencia con este texto de Mateo. Céntralo en tu realidad de cada día: cosas sencillas, simples…, pero concretas.
  • Como cristianos nos toca testimoniar este mensaje, viviéndolo en la sencillez y cotidianidad de nuestra vida profesional y familiar. Deja a Dios la posibilidad de iluminar al mundo con la luz que emane de tu vida.
  • Fomenta la paz a tu alrededor. Controla los enfados, tus malas caras, tus críticas… esas cosas que no agradan a los que te rodean y mucho menos a Dios.
  • El Señor hoy te invita a reconocerlo en los pobres, en los que sufren, en los que pasan necesidad.
  • El mensaje de Jesús es una invitación a vivir la fe desde la Bienaventuranza. Te invito a vivir la vida no como una pesadilla, sino sintiéndote bienaventurado en cada una de las acciones que te llevan a El.
  • Procura ser bienaventuranza para los que te rodean, en especial para los más cercanos. Tu familia.

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Las-Bienaventuranas-nos-esperan

Secretariado de Catequesis de Cádiz y Ceuta

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