JESÚS (MARÍA, MADRE DE DIOS). Mons. Francisco Cerro. Obispo de Coria-Cáceres.

JESÚS

(MARÍA, MADRE DE DIOS)

MONSEÑOR CERRO CHAVES

El nombre de Jesús, Yahweh salva, llena nuestra vida de un gozo y de una alegría desbordante. Es el nombre sobre todo nombre ante el cual toda rodilla se dobla en el cielo y en la tierra, nos recuerda San Pablo. Su nombre es la alegría de quienes han conocido y se han encontrado en la Vida con Él. Él vive para siempre

Aquellos que van corriendo desde su pobreza, como los pastores, los que pasan la vida en la intemperie, a veces en la noche cerrada, acaban encontrando a Jesús envuelto en pañales, en un pesebre con María y José. Caminar y no detenerse ni un instante hasta encontrarlo. Sabiendo, como dice San Agustín, que no lo buscaríamos si antes ya no nos hubiera encontrado Él. Es necesario volver, una y otra vez, al camino que lleva a Belén, a pronunciar el nombre de Jesús en la noche, a saber que buscarlo es ya haberlo encontrado. No existe otro nombre que se nos haya ofrecido en Belén y que nos salve, es su nombre Jesús, Hijo de María Virgen.

Jesús es el nombre de la Paz. La Paz es su Persona, su Evangelio, su Vida. Hasta que no encontremos plenamente a Jesús no tendremos paz auténtica y verdadera ni por dentro ni por fuera. La Paz es Él. Es conocer su amor. Y a Jesús siempre se le encuentra en brazos de su Madre. Así lo encontramos en Belén, acunado por María. Y también en la cruz. Allí está su Madre abrazando en él a todos los hijos muertos y destrozados por la vida. Sin María Jesús no habría nacido. Por eso, afirmamos que Jesús es solamente del Padre y solamente de María que le ha llamado “hijo mío”

Tenemos que caminar en la sencillez y en la humildad de quien confía y se lanza por los caminos vividos desde Jesús. Sabiendo que Él va delante, a nuestro lado y detrás. Delante para indicarnos con su vida la dirección obligatoria para vivir con “los sentimientos del Corazón de Cristo” . Camina a nuestro lado para escuchar una por una nuestras quejas y desalientos. También va detrás para compartir nuestras flaquezas y pobrezas, para que no nos perdamos en la queja fácil de los cobardes, que no siguen porque dicen ser débiles y tener dificultades, como si Él, Jesús de Nazaret con su vida y su fuerza no nos indicase que cuando somos débiles entonces somos fuertes. Que se lo cuenten a San Pablo.

El nombre, para un judío, era clave y muy importante. Expresaba que es un don del Dios de la Vida para la familia. Jesús es el regalo del Padre, envuelto en la pobreza de Belén y de todo lo que le rodea. Hemos de intentar evitar el peligro que corremos de quedarnos en ” el envoltorio” de la Navidad e intentar descubrir que ha nacido el tesoro que busca el corazón humano, el Redentor y su nombre es Jesús.

María-conservaba-todas-estas-cosas

+ Francisco Cerro Chaves

Obispo de Coria-Cáceres

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