TOMA. Comentario al Evangelio de la Sagrada Familia. Mons. Francisco Cerro. Obispo de Coria-Cáceres.

TOMA

MONSEÑOR CERRO CHAVES

De esta fiesta de la Sagrada Familia me llama la atención el “toma al Niño y a su Madre y huye a Egipto”

Es increíble, cuando nuestra fe cae en la cuenta de que la Trinidad es familia. Dios no es un ser solitario, ni un solterón que vaga por el espacio sideral más solo que la una.

Es familia, es comunión, es unidad, es comunidad de vida y de amor. Esta fiesta está enraizada en lo esencial del ser cristiano, somos familia.

Es también importante que Jesús haya querido vivir en una familia toda su vida.

Primero en la familia de Nazaret, con María y José y después en la familia de los apóstoles y discípulos, Iglesia que camina como “sacramento universal de salvación”.

Jesús no ha querido perderse el ser acunado y alimentado por la ternura de una Madre. Ni perderse el ser acurrucado en las noches de invierno por María.

Tampoco quiso dejar de jugar con José y que le enseñase todos los alrededores de Nazaret y conociera las fiestas del pueblo y de las alegrías sencillas de la vida, aunque duran poco.

En el fondo, la vida cristiana es una invitación a “tomar”, es decir, tenemos que acoger el don que se nos ofrece, que se nos da.

Comienza incluso con el don de la fe, en la familia, que, como dirá el Vaticano II, es el único lugar donde se nos quiere no por lo que tenemos sino por lo que somos.

Todo es don, todo es gracia para que se abra a los proyectos de Dios.

También cuando llegan los momentos difíciles hay que “tomar” decisiones, tenemos que tomar y cargar con la cruz de las dificultades, sabiendo que también, entonces, el Señor nos acompaña en todos los momentos y circunstancias de la vida.

José toma al Niño y a María, se convierten en emigrantes, refugiados, expropiados.

Saber la situación de tantas familias en el exilio, en la precariedad, en la intemperie.

Sin embargo “saber esperar” nos lanza por los caminos de la alegría, sabiendo que al final se abren muchas fronteras y con María siempre creyendo que para Dios “nada hay imposible”. Aquí se hace realidad el Dios con nosotros.

En estos momentos de nuestra vida tendríamos que preguntarnos ¿qué tenemos que “tomar” para seguir a Jesús?

¿Dónde se encuentran nuestras grandes dificultades del camino que nos conduce, muchas veces, a que no seamos capaces de seguir adelante hasta el final?

A lo largo de mi existencia me encuentro con personas que no han descubierto el gozo y la alegría de tomarse en serio la vida cristiana.

Sigamos el ejemplo de María y de José que sí se tomaron en serio su vocación y su vida para seguir a Jesús.

Toma

+Francisco Cerro Chaves

Obispo de Coria-Cáceres

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