Lectio divina XVI TO. -C- Lc 10,38-42

Lectio divina

Domingo XVI T. O. Ciclo C

Lc. 10. 38-42

17 Julio 2016
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Señor, danos la gracia de saber gastar nuestra vida

y nuestro tiempo estando contigo

Ayúdanos a dar sentido a lo que hacemos

para que Tú puedas actuar en y por nosotros.

Danos Señor, la gracia de vivir por y para ti,

De estar siempre a tu lado

Que como María, escojamos la mejor parte.

TEXTO BÍBLICO Lc. 10. 38-42

    Yendo ellos de camino, entró Jesús en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa. Esta tenía una hermana llamada María, que, sentada junto a los pies del Señor, escuchaba su palabra.

     Marta, en cambio, andaba muy afanada con los muchos servicios; hasta que, acercándose, dijo: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola para servir? Dile que me eche una mano».

    Respondiendo, le dijo el Señor: «Marta, Marta, andas inquieta y preocupada con muchas cosas; solo una es necesaria. María, pues, ha escogido la parte mejor, y no le será quitada».

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    El pueblo judío era un pueblo muy acogedor con los huéspedes y visitantes. Marta recoge aquél espíritu de hospitalidad y quiere ofrecer al Señor lo mejor. Por eso se afana en disponer las cosas para que no le falte nada.

    No hay nada que reprochar a Marta. La acogida, la hospitalidad y el servicio no son puestas en entredicho por Jesús. Tampoco lo es la actitud de María. Hay un elemento que es mencionado muy rápidamente y que, sin embargo, es fundamental: se trata de la Palabra de Jesús.

    Jesús ha entrado en casa de Marta y María y está predicando ante personas que quiere. ¿Qué hace entonces Marta que no está escuchando a Jesús? ¿No ha caído en la cuenta que Jesús quiere que le escuche? Con toda seguridad después de escuchar a Jesús el servicio le resultaría menos pesado. En cambio, su hermana María, ha adoptado la actitud del discípulo, sentada a los pies del Señor para escuchar atentamente todas y cada una de las palabras del Señor.

    Reflexionemos sobre este evangelio: Podemos hacer obras de caridad, de misericordia, de servicio a los pobres, podemos trabajar desde el compromiso social, lo podemos hacer, incluso, en el nombre de Jesús, pero sin escucharle a Él, sin llevar vida de oración, sin vivir los sacramentos…

    Pero podemos hacer también lo contrario. Escuchar a Jesús, vivir en intimidad con Él y eso, seguro, hará que todo nuestro obrar sea más auténtico.

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  • La escucha de la Palabra del Señor, la contemplación, y el servicio al prójimo no son dos actitudes contrapuestas, sino dos aspectos, ambos esenciales para nuestra vida cristiana; aspectos que nunca se han de separar, sino vivir en profunda unidad y armonía. (Papa Francisco).
  • Nos preocupamos por muchas cosas, nos quejamos de que hay poco tiempo para aquello que nos gusta, pero no nos damos cuenta de que solo una cosa es necesaria, escuchar al Señor en nuestro interior.
  • El evangelio de hoy nos presenta a una mujer atareada con los quehaceres de la casa, metida en muchos problemas, sin importarle quién está en su casa. Se pierde la dicha de vivir unos momentos increíbles al lado del Maestro. No se da cuenta de la importancia que tiene el escuchar.
  • Jesús nos pone en guardia ante el mucho hacer y el poco meditar. Es necesario vivir más de cerca del evangelio. Con ello podemos ser hombres contemplativos y al evangelizar hacer más y mejor, porque se cuenta con el apoyo de Cristo mismo.
  • En un cristiano, las obras de servicio y de caridad nunca están separadas de la fuente principal de cada acción: es decir, la escucha de la Palabra del Señor, el estar —como María— a los pies de Jesús con la actitud del discípulo. (Papa Francisco)
  • El Maestro nos enseña que no es necesario preocuparse excesivamente por las “obras de Dios”, si nos llevan a no tener tiempo para estar y para dialogar con el “Dios de las obras.” Si primero no hablamos con Dios, ¿cómo podremos hablar luego de él a los otros?

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Señor, como María

queremos elegir la mejor parte.

Danos la gracia

de saber jerarquizar nuestra vida,

nuestros trabajos, nuestras inquietudes..

de buscarte siempre y en todo momento.

Sé Tú el sentido de nuestra vida.

Danos Tú la fuerza para darte

lo que nos pides.

Señor, que demos testimonio de ti

siempre y en cada “aquí” y “ahora”.

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  • “…María ha escogido la parte mejor, y no se la quitarán”. En ningún momento critica Jesús en Marta su actitud de servicio, tarea fundamental en todo seguimiento a Jesús, pero la invita a no dejarse absorber por su trabajo hasta el punto de perder la paz. Y recuerda que la escucha de su Palabra ha de ser lo prioritario para todos.
  • Jesús alerta del peligro de vivir absorbidos por un exceso de actividad, en agitación interior permanente, apagando en nosotros el Espíritu, contagiando nerviosismo y agobio más que paz y amor.
  • Agitados por tantas ocupaciones y preocupaciones, necesitamos obsequiarnos con el regalo del descanso y la vacación para sentirnos de nuevo vivos. Pero también, pararnos y encontrar el sosiego y silencio necesarios para recordar de nuevo «lo importante» de la vida.
  • Tenemos que vivir la comunidad cristiana como un lugar donde se cuida la acogida del Evangelio en medio de la sociedad secular y plural de nuestros días. Hemos de aprender a reunirnos mujeres y varones, creyentes y menos creyentes, en pequeños grupos para escuchar y compartir juntos las palabras de Jesús.
  • El Señor nos dice que la primera tarea de la vida es la oración. La oración del corazón: mirar al Señor, pedir al Señor… La oración hace milagros. 

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  • En muchas ocasiones la falta de tiempo te hace dejar la escucha de la Palabra para otro momento. Aprovecha las vacaciones para intensificar la escucha de la Palabra, el dialogo con el Señor…
  • No pierdas los momentos que la vida te ofrece. Acoge al que llega, escucha, dialoga… deja tus preocupaciones y ocupaciones para ser misericordiosos con el que llega a ti.
  • La escucha de la Palabra, el diálogo con el Señor, la oración, ¿te llevan a vivir intensamente la caridad y el servicio a los hermanos?
  • Da gracias al Señor por el mensaje de este evangelio. Pídele perdón porque no lo has vivido convenientemente. Prométele, contando con Él, que tratarás de lograr en tu vida espiritual esa integración y coherencia entre oración y acción, fe y obras.
  • ¿De qué manera vas actuar como María, dándole al Señor tu tiempo y como Marta, preocupándote por los demás?, ¿en qué y cómo puedes vivir las actitudes de Marta y María?
  • En tu familia, entre tus amigos, en tu comunidad parroquial… sé testigo que irradie el aliento y la vida de Jesús.

HA ESCOGIDO LA MEJOR PARTE

Secretariado de Catequesis de Cádiz y Ceuta

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