Lectio divina. Jueves Santo. –C- Jn 13,1-15

Lectio divina

JUEVES SANTO. Ciclo C

Jn. 13.1-15

24 Marzo 2016

053115_1842_Lectiodivin1.jpg

El Espíritu del Señor está sobre mi, porque el Señor me ha ungido.
Me ha enviado para dar la Buena Noticia a los que sufren,

para vendar los corazones desgarrados,
para proclamar la amnistía a los cautivos y a los prisioneros la libertad;
para proclamar el año de gracia del Señor,

para consolar a los afligidos,
para cambiar su ceniza en corona, su traje de luto en perfume de fiesta,

su abatimiento en cánticos.

TEXTO BÍBLICO Jn. 13.1-15

    Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado su hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo.

    Estaban cenando; ya el diablo había suscitado en el corazón de Judas, hijo de Simón Iscariote, la intención de entregarlo; y Jesús, sabiendo que el Padre había puesto todo en sus manos, que venía de Dios y a Dios volvía, se levanta de la cena, se quita el manto y, tomando una toalla, se la ciñe; luego echa agua en la jofaina y se pone a lavarles los pies a los discípulos, secándoselos con la toalla que se había ceñido.     Llegó a Simón Pedro y este le dice: «Señor, ¿lavarme los pies tú a mí?». Jesús le replicó: «Lo que yo hago, tú no lo entiendes ahora, pero lo comprenderás más tarde». Pedro le dice: «No me lavarás los pies jamás». Jesús le contestó: «Si no te lavo, no tienes parte conmigo». Simón Pedro le dice: «Señor, no solo los pies, sino también las manos y la cabeza».

    Jesús le dice: «Uno que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, porque todo él está limpio. También vosotros estáis limpios, aunque no todos». Porque sabía quién lo iba a entregar, por eso dijo: «No todos estáis limpios».

    Cuando acabó de lavarles los pies, tomó el manto, se lo puso otra vez y les dijo: «¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros? Vosotros me llamáis “el Maestro” y “el Señor”, y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Maestro y el Señor, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros: os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis.

053115_1842_Lectiodivin2.jpg

    Jesús quiere renovar y dar el sentido pleno a la acción liberadora de la Pascua antigua. Él mismo se entrega al sacrificio voluntariamente y por amor, como cordero inocente. Jesús va a emprender el éxodo y la Pascua definitiva, que concederá la liberación de la esclavitud del pecado a todos aquellos que crean en Él.

    Toda la vida de Jesús es un testimonio claro y vivo para orientar nuestra vida según tal modelo. En el testamento que nos deja Jesús, la víspera de su pasión y muerte, que el cuarto evangelio nos describe, se van entrelazando sus gestos de servicio, respeto y amor: el lavatorio de los pies, el mandamiento del amor, la Eucaristía y el sacerdocio. Estas tres acciones constituyen el memorial vivo y permanente de Jesús para la Iglesia y para toda la humanidad.

    El primero es la Eucaristía, nueva y eterna Pascua, Pan y Vino en sus manos, memorial de su entrega por amor, ofrenda de su sacrificio y banquete de comunión.

    Otro don es la institución del sacerdocio: encomendar a personas que en su nombre realice y actualicen estos misterios: los sacerdotes. Aquella noche Jesús constituyó sacerdotes a los apóstoles, los capacitó para hacer presente el misterio de su Pascua, liberación del pecado y donación de la vida. El sacerdote es un hombre eucarístico, al servicio del memorial y al servicio, como Jesús, del pueblo cristiano.

    El tercer don es el mandamiento del amor. Tan nuevo que lo estrenó Jesús. Tan original que lo hizo típicamente suyo. Les doy un mandamiento nuevo: Amaos los unos a los otros. Como yo los he amado, así también amaos los unos a los otros. Es el día de la comunidad, de la fraternidad.

    Éste será el distintivo y señal de sus discípulos. Por el amor que se tengan los unos a los otros reconocerán todos que son discípulos míos.

    Un amor que viene de la Eucaristía, que actualiza la entrega viva de Jesús por amor. Sin la Eucaristía no seriamos capaces de amar. Por la gracia de la entrega de Jesús, ya estamos capacitados para amarnos mutuamente.


053115_1842_Lectiodivin3.jpg

  • Fue una noche de intimidades. Jesús comenzó a orar al Padre diciendo lo mucho que le importaban aquellos que Él le confió. El Padre y los hermanos, dos amores distintos pero inseparables en el Corazón de Jesucristo. Fiarse del Padre para darnos a los hombres su abrazo y su verbo. Entregarse a los hombres para intentar que comprendiésemos en su entrega el gesto supremo.
  • Lavar los pies… Podemos haber sido lavados, pero cuánto polvo del camino se nos pega, cuánto barro nos embarra… Los caminos que frecuentamos no siempre nos ayudan a mantener el corazón, la mirada, las manos y los labios con esa pureza que nos hace testigos de la bondad, la verdad y la belleza de Dios.
  • Lavar los pies es invitarnos a levantarnos de nuestros caminos pródigos en donde hemos estado lejos del Padre y de los hermanos, lejos de la Iglesia… Jesús sale a nuestro encuentro para lavarnos los pies, para ponernos en pie, para invitarnos a esa cena de intimidades en las que se nos revela el amor tierno como el pan y discreto como un sagrario.
  • El amor tiene esa dimensión fraterna, que nos desvela finalmente un Dios que se hizo hermano. Y no quiso el Señor que su amor no se hiciera compañero que no acompaña, o que se cansa, o que se hace tan extraño que termina siendo ajeno. Entonces nos hizo la multiplicación de su vida… Tomad y comed, tomad y bebed.
  • Finalmente, a aquellos discípulos… los hizo ministros para servir a los hermanos. Como el Padre le envió a Él, así ahora Él enviaba a aquellos pescadores que tuvieron el privilegio de haberse encontrado con Jesús, el Mesías anunciado y esperado. El Sacerdote Jesús, el Sacerdote Único y Eterno, invita a aquellos discípulos a seguir su ejemplo confiándoles su secreto y compartiendo con ellos el divino encargo.

053115_1842_Lectiodivin4.jpg

Donde hay caridad y amor, allí está Dios

El amor de Cristo nos ha congregado y unido.

Alegrémonos y deleitémonos en El.

Temamos y amemos al Dios vivo.

Con sincero corazón amémonos unos a otros.

Donde hay caridad y amor, allí está Dios

Estando congregados y unidos,

cuidémonos de estar desunidos en espíritu.

Cesen las malignas rencillas, cesen los disgustos.

Y Cristo nuestro Dios reine entre nosotros

Donde hay caridad y amor, allí está Dios

Ojalá junto con los bienaventurados veamos

también tu rostro en la gloria ¡oh Cristo Dios nuestro!

Este será el gozo santo e inefable

por los siglos infinitos. Amén

053115_1842_Lectiodivin5.jpg

  • Aquella noche mientras les distribuye el pan les va diciendo: «Esto es mi cuerpo. Yo soy este pan. Vedme en estos trozos entregándome hasta el final, para haceros llegar la bendición del reino de Dios». ¿Qué sintieron aquellos hombres y mujeres cuando escucharon por vez primera estas palabras de Jesús?
  • Jesús quiere que sigan vinculados a Él y que alimenten en Él su esperanza. Que lo recuerden siempre entregado a su servicio. Seguirá siendo «el que sirve», el que ha ofrecido su vida y su muerte por ellos, el servidor de todos. Así está ahora en medio de ellos en aquella cena y así quiere que lo recuerden siempre.
  • “Por vosotros”: Estas palabras resumen bien lo que ha sido su vida al servicio de los pobres, los enfermos, los pecadores, los despreciados, las oprimidas, todos los necesitados… Estas palabras expresan lo que va a ser ahora su muerte: se ha «desvivido» por ofrecer a todos, en nombre de Dios, acogida, curación, esperanza y perdón.
  • Jesús está diseñando en su despedida las líneas maestras de su movimiento de seguidores: una comunidad alimentada por él mismo y dedicada totalmente a abrir caminos al reino de Dios, en una actitud de servicio humilde y fraterno, con la esperanza puesta en el reencuentro de la fiesta final

     

053115_1842_Lectiodivin6.jpg

  • Ora ante Jesús sacramentado y reza por los sacerdotes llamados a custodiar la Buena Noticia que se anuncia al mundo. Por los que dudan de dar el paso en seguirle. Por los que la fe les hace dudar.
  • Renueva tus sentimientos de fraternidad con tu familia, tu grupo de fe o comunidad cristiana, con todas las personas que contigo se relacionan. Vive el Amor, la entrega hasta el final, como Jesús
  • Jueves Santo: da gracias por el amor fraterno, por la Eucaristía y por el sacerdocio.
  • Practica una obra de misericordia. “El que quiera ser grande entre vosotros, será vuestro servidor; y el que quiera ser el primero entre vosotros, será esclavo de todos”.

PINCHAR AQUÍ PARA ABRIR: VOSOTROS ME LLAMÁIS MAESTRO

Secretariado de Catequesis de Cádiz y Ceuta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s